domingo, 28 de diciembre de 2014

Agridulce.

Quiero escribir unas líneas
para que sepas de mí,
pero si ello no sirve,
y te vas.
Sabré entender el porqué de tus llantos,
de tus miradas
y silencios.
Pero si te quedas
y lo intentas, déjame soñar
contigo una vez más,
hagamos memoria de los momentos
que fueron solo nuestros.
Después, que sea el destino y la memoria
la que nos contemple
para juzgar si fueron verdad de vida
los sentimientos que fundimos
en blanco satén,
o quizás sea el espejo del tiempo quien nos delate
desnudando nuestras mentiras
para dejar al raso jirones de una vida
de llantos y lamentos.
Pero hoy, déjame soñar
una vez más...



domingo, 21 de diciembre de 2014

Melody


Amanece prendido en tus ojos
el resplandor celeste
mientras mi alma, cosida a tu sombra,
desespera en la luz
de la umbría temprana.

Ansío la partida en barcos al pairo del ocaso,
donde los lances de almas
se llenan de misterios,
y las gaviotas cortan el viento
en busca de aventuras.

Quiero que sea la luna
quien nos cobije, envuelva y arrulle,
volviendo a soñar misterios
de estrellas que se visten de pasiones
rozando con sus puntas
las sábanas de los amantes.

Ver morir el día entre dos cielos
que laten bajo nuestro regazo;
el ocaso y crepúsculo
que cohabita entre tus brazos.

Quiero buscarte donde acaba la memoria
para descubrirte cada día...







sábado, 20 de diciembre de 2014

Si me atreviera...

 Con el alma desgarrada
 y la soledad por compañera,
 el jardín se me muestra extraño
 y augura un silencio que no me atrevo a romper.
 La flor,
incendiada en mi pupila,
arranca deseos que me queman;
deseos que consumen  fuerzas,
deseos que son malditos,
deseos que sólo son deseos... sólo deseos.
La nívea Luna aparece para aplacar el ardor,
aislando el fuego envolviéndolo en su frío tul.
Sólo una lágrima resbala por mi mejilla...
La deseo.
La deseo tanto que me abandonan las fuerzas.
Mañana.
Siempre mañana...

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Memory

 Al final, es misterio
cuanto queda de mí,
y no lo comprendo, sigo sin entender
como fue que te perdí.
Tus besos son testigos de mi vida
para fundirme en la memoria de tus caricias,
de tus recuerdos,
los mismos que me llevaron al infierno
dejando tu huella marcada en mi piel.
Desespero en el reflejo
y cada uno de ellos lleva tatuado tu nombre
en las noches de espera,
en todas y cada una que pasé en vela.
Y ahora que te miro en mi memoria
mis lágrimas te dicen
hola de nuevo, sin saber de ti,
Una vez más es el aire
el que me quita la respiración
y me acerca el beso de tus labios
-tesón de mi loca cordura-
para volver dentro de esta piel
vestido entre la tuya.
Serán mis huellas -junto a las tuyas-
las que señalen el destino
porque conozco cual es el final del camino
y mis lágrimas afloran de nuevo;
ahora es mi corazón,
quien llora tu memoria.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Corruptos de medio púlpito.

Siento como propias las diatribas
esgrimidas en los púlpitos.
Cátedras de la osadía hecha palabra
que enmascaran la verdad del juego:
en el ataque se fragua la mejor defensa.
Golpear primero te da la ventaja
en la sorpresa de la contienda;
mas también desarma la palabra
en su función más dilacerada:
la verdad por encima de los intereses.
Dedicar tu vida al servicio de tus congéneres
es una lucha interior constante
para dilucidar entre el bien común
o hacer próvido el esfuerzo a beneficio personal.
Y no vale esgrimir argumentos
de zafia compostura idealista:
no eres mejor que nadie,
nadie te forzó para cambiar tu rectitud
en el oprobio personal
Y ahora, desde el púlpito, me miras
para despotricar del sistema
en un intento vano de salvar la honra.
Bien cierto es decir que Don Dinero
es cruel compañero de viaje,
-nunca saldrá en tu defensa-
y con él, siempre serás un exiguo títere.
Que la cárcel sea contigo y tus congéneres;
por los siglos de los siglos... Amén.



jueves, 11 de diciembre de 2014

Si amanece.

Si en la amanecida encontrara las palabras,
te susurraría aquéllas que no me atrevo.
Sabes de mi amor, por eso,
cuando en la mañana me encuentres
entre tus sábanas mirándote,
musítalas tú, yo las sé,
mas  no las encuentro.

martes, 9 de diciembre de 2014

Cosas que pasan.

  la frontera se ha llenado de soldados bien pertrechados y armados hasta los dientes. Julio, con el hatillo al hombro y cara de circunstancias, se acerca hasta la misma línea de la frontera como cada tarde a la vuelta de su trabajo. El soldado apostado en la garita se echa el fusil a la espalda y se le acerca levantando su mano derecha.

                   - ¡Alto! ¿Dónde va usted?- Le grita el guardia al pobre campesino.

                   - No, si yo no voy a ninguna parte . . . Vuelvo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Invierno





Despierta la higuera
en ramas de palo,
sin hojas ni amores
y sendas de blanco.






lunes, 1 de diciembre de 2014

A cara de perro.

    Las gotas de lluvia van golpeando mi cara en agujas tan frías como el acero de mi cuchillo, pero no tan mortales, me enjugo la humedad con la manga del jersey, que tapa ya menos que uno hecho de ganchillo, y continúo mi camino hacia ninguna parte, eso sí, preparado para todo y contra todos porque cuando el mundo se pone de culo, todo y todos parecen confabularse para hacer que caigas en la parte del charco donde haya más barro. Aprieto mis labios, saco los nudillos a pasear y golpeo con decisión la puerta: "¿Se puede?" -es todo lo que sale de mi boca-. Dentro una voz femenina, que denota simpatía, me contesta animándome a pasar:

              -¡Buenos días!- espeto sin presentarme pero ofreciendo la mejor de mis sonrisas.
         
              -Hola, Buenos días . . . ¿Le puedo ayudar en algo?- me dice la chica mientras intercambiamos miradas.

              - Hombre, si tienes algún trabajo para mí, con eso me daría por satisfecho . . .- le digo a la chica sin pensar, como si la conociera de toda la vida.- ¡Ejem . . .! perdone. Voy buscando trabajo y me preguntaba si podía dejarle el curriculum, por si hubiera suerte.- termino diciendo algo más serio que al comienzo.

  La secretaria, me dedica una sonrisa con cara de circunstancias, mientras recoge el folio con toda mi vida plasmada en él.

              - De momento no hay nada -me dice con cara de circunstancias-, lo dejaré en la oficina de personal, nunca se sabe . . .

               -Muchas gracias, ya sé que está mal la cosa, pero aunque sea para cubrir vacaciones, lo que sea, me adapto a todo . . . Bueno gracias por tu amabilidad, no la entretengo más . . .

  La secretaria se me queda mirando con cara de circunstancias, a la vez que me dedica una sonrisa.Ya cuando iba a salir, con el picaporte de la puerta sujetado para abrirla, la secretaria esboza un carraspeo a la vez que me indica por señas la posición en la que va a dejar el folio en el que va reflejada mi vida: hace la simulación de un montón de folios con sus delgadas manos, a la vez que simula dejarlo debajo, mientras pone cara de desaprobación negando con la cabeza, entonces sonríe y simula dejarlo encima para que se vea bien, quedando el primero y asintiendo entonces con una sonrisa en su boca . . .
 Al salir le guiño un ojo seguido de mi mejor sonrisa junto con un gesto de aprobación-agradecimiento. Cuando salgo a la calle, la realidad me vuelve a golpear con la peor de sus crudezas; saco mi agenda, tacho el nombre del negocio, sonrío y miro la siguiente dirección mientras pienso:"A por ellos, que son pocos y huyen" Jajaja, ¡cómo me gusta esta frase!
   El tiempo no deja respiro y en el paro menos, así que, con la frase hecha de "menos es más" enarbolada cual bandera, aprieto mis zapatos contra el asfalto, como si quisiera limpiarlos de pesado barro, me remeto los faldones, aclaro mi garganta y enfilo en dirección a una nueva aventura con el folio de mi vida protegido de las inclemencias del tiempo en un portafolios de plástico -hay que estar en todos los detalles-. Quedo mirándolo y una sombra cruza cual pájaro de mal agüero: Qué poco hay escrito en él, y qué larga va siendo ya mi vida. Ésta que, a últimas, tengo que encarar "A cara de perro".
 

 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Haikus otoñales.




  Gotas de lluvia
en silencio partidas
 vuelven al ciclo.

                            Corrida de agua
                            es sonido otoñal
                            y de infiernillos.

   En el jardín
hojas amarillentas
  lucen de otoño.

                           Nubes en gris
                    y goznes que chirrían
                        otoño agüeran.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Malos tiempos

Cuando la soga aprieta
te agarras a la vida por derecho; 
mas no basta saber 
dónde y cuándo coger 
las riendas del destino,
también hay que querer.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Hay que mirar a todos los lados.

  La noche me había sorprendido en medio de ninguna parte y los ruidos nocturnos comenzaban a medrar mis escasas fuerzas. Miré en derredor escudriñando cualquier resguardo que se me ofreciera con la escasa luz que aún se me ofrecía a la vista. No muy lejos de donde me encontraba, un camino hacía su requiebro perdiéndose en la negrura, me envalentoné y corrí para situarme en ralo privilegio encima de una roca que hacía de testigo siguiendo un camino que se me antojaba de parada y posta.
    El frío pronto me tenía tan aterido que más pareciera un mimo descoyuntado que el hombre perdido en medio de la noche. El camino estaba muy limpio, llano y libre de empedrado así que más temprano que tarde alguien debería pasar junto a mi atalaya y entonces saltaría sobre el carromato y todos mis miedos se disiparían al ponerme a salvo. En ello estaba cuando los cascos de lo que intuía un caballo, se comenzaban a oír cada vez con más insistencia; me acuclillé para saltar en medio de la oscuridad, el frío y el mucho miedo que yo mismo me había metido en el cuerpo. Cuando intuí que el traqueteo del que provenía el ruido estaba bajo mi atalaya, salté a la aventura y lo único que encontré, y por ende a donde pude agarrarme, fue un rabo de un animal, tan grande como la coz que me atizó en plena nalga y, como estaba agarrado al rabo, la inercia hizo que mi cuerpo quedara de nuevo al alcance de tan certero pernil, así que, magullado allí donde la espalda pierde su razón de ser, me solté de la liana de hueso y carne para caer en el duro camino y casi perder el conocimiento.
   Para cuando me pude levantar, un carruaje se acercó con tanta rapidez que casi se me lleva por delante, eso sin incluir el latigazo que me arreó el cochero gritando algo parecido a que yo era un asaltador de caminos, y no se lo tengo en falta, pues las pintas que a estas alturas llevaba no eran, quizás, las más adecuadas para estar en medio de un camino.
  En vistas de mi éxito, me aparté del camino lo suficiente para que el próximo carro no se me llevara por delante, pero quedando a salto de mata por si pudiera cogerme a su parte de atrás sin ser visto. pues ya había comprobado que en la noche nadie iba a parar para auxiliar a un extraviado en medio de la oscuridad.
   Volvieron los ruidos de cascos y con ellos mis escozores allá donde me habían flagelado así que con sumo cuidado me aposté junto a la roca y, cuando hubo pasado el carromato, me situé detrás de él, pero también delante del perro que auxiliaba al cortejo y éste me dejó sin pantalones, amén del latigazo que me arreó el arriero pensando que estaba haciendo daño a su can, cosa que al final agradecí pues el dichoso hijo de perra me soltó para unirse en bendita comunión a su amo mientras les veía perderse por el camino.
   Magullado, dolorido y con el sentimiento de que todo iba a salirme mal esta noche, me enderecé como pude para poder seguir el dichoso camino que ya se me estaba atragantado, cual fue mi sorpresa al ver, junto al requiebro del camino, una posada con sus luces y todo. No la había visto porque no miré en esa dirección ni una sola vez, me obcequé con el camino y no advertí de otras posibles salidas. Una lágrima asomó por mi pupila junto a una sonrisa que se transformó en mueca de dolor cuando comencé mi peregrinaje a tan conmovedora visión para mis ojos.






jueves, 20 de noviembre de 2014

En cadena dos

- Cuando todo queda dicho entra a hablar el silencio.

- El silencio enfada al enojado.

- Enojarse te aleja de la razón.

- Razón sólo hay una, sólo depende de quien la mire.

- Mirar para ver es querer hacer las cosas bien.

- Hacer las cosas bien eleva tu espíritu.

- El espíritu tiene independencia; pero depende de tu estado.

- El estado no se elige; se vive.

- Vivir es un compendio de eventualidades cuyo axioma eres tú mismo.

- Ser tú mismo implica compartir tus silencios cuando todo queda dicho.


martes, 18 de noviembre de 2014

Algo que decir.








Las torpezas no me abandonan, han hecho parada y fonda.

Estar parado evoca partituras de fado.

Aunque el espejo niegue cualquier vestigio, sigo siendo yo.

Las sombras son lo que son: un reflejo de lo que queremos ver.

Habitar no significa que vivas, a veces sólo habitas para sobrevivir.

Si no puedes cambiar muda las cosas de sitio.

No intentes lo que no puedes hacer, pero sí haz lo que puedas.

Auto consolarse te adentra en una espiral sin fin.

Mirar hacia detrás, sólo hace que te pares.

Cuenta contigo, eres tu mejor confidente.


domingo, 16 de noviembre de 2014

De bien nacido es ser agradecido.

  Un hombre al que una tribu bereber encontró medio muerto en el desierto se despide de ellos, durante meses le han cuidado salvándole la vida. El jefe le abraza y le ofrece coger aquello que más le guste de su jaima como recuerdo de su estancia entre ellos. El hombre sonríe al jefe bereber, mira a su alrededor y declina el ofrecimiento, sólo una lágrima y el gesto de la palma de su mano abierta sobre su corazón mientras le dice: "siempre os llevaré aquí y eso no me lo puede quitar nadie"

sábado, 15 de noviembre de 2014

Fusión.

   Mantengo la esperanza de otro mundo paralelo en el que mi yo análogo tenga la valentía de ser quién quiera ser, Yo, derrotado y exhausto, me he dejado llevar por este río de la vida en el que remar contracorriente te ahoga, asir las cuerdas tendidas para aguantar te asfixia y bracear para alcanzar la orilla sólo te deja a dos brazas de ella, tan extenuado que ves cómo la Parca te ofrece su huesuda mano en una invitación de hacer paz y alto en el camino. 
    Hay que entender que de todo, sólo yo tengo la culpa, y no es holgazanería -que las fuerzas aún no me faltan-. Más allá de lo que podáis creer, por estas mis letras, sé que mañana al alba un nuevo sol dará la bienvenida a un inédito día y yo seré crisol de ese mundo paralelo: los dos seremos libres por fin; pero para eso . . . tendremos que esperar a mañana. 

martes, 11 de noviembre de 2014

Tiempos de cambio.




   Luces del día,
una nueva mañana:
   recomenzar.

                          Luces al alba,
                     huellas de verismo:
                        impronta muda.

  Amanecer,
epíteto divino:
nuevo horizonte.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Con el corazón en la mano.

       Cojo, entre las mías, las gastadas manos de mi madre. Me mira a los ojos y veo en ellos el cansancio del tiempo, la tristeza de haber vivido ya de más y busca un descanso que se le hace cuesta arriba. Su mundo desapareció y el que hoy habita no le interesa.

                - Mamá, ¿quieres que te lleve al cementerio? Es el día de todos los Santos.

               - Hijo, allí no hay nadie, sólo polvo y huesos, los míos están aquí conmigo, "Toicos" los días mi "pare y mi mare", los  "abuelicos", me acompañan- me dice mirando a ambos lados, como si en verdad estuvieran allí.- Ah, por cierto, me han dicho que eres un buen hijo, que ven como "toicos" los días vienes a verme y se fijan en cómo me miras.

               - Claro Mamá, pero ahora descansa.

    Despacio suelto sus manos, me vuelve a mirar y vuelvo a sentir ese vacío sempiterno de quien ha abandonado este mundo hace ya algunos años.

jueves, 30 de octubre de 2014

Lucero -Capítulo 3-

  La noche se hizo casi al descuido y Dena, refugiada bajo un sauce cuyas ramas tocaban las heladas aguas del lago, vio como todos sus compañeros desaparecían por la abertura de salida y cuando la sombra llegó al punto crítico la gran piedra comenzó a cerrarse haciendo un ruido atronador. Dena sintió ahora el miedo que no le había llegado a la hora de decidir quedarse allí, aislada en un valle que ahora era un vergel y cuyas historias le hicieron estremecerse. De forma involuntaria se adentró más hacia el interior de su refugio acercándose al tronco, al amparo que el sauce llorón le ofrecía. A través de las ramas pudo observar el resplandor de la luna sobre las nevadas cumbres que aislaban del resto del mundo el vergel en el que ahora se hallaba, se desperezó haciendo caso omiso al run-run que su estómago empezaba a emitir, echó un trago de agua del odre y, apoyándose sobre el tronco del sauce, quedó mirando al lago donde la luna iba dejando ya un hermoso camino plateado en contraste con la oscuridad reinante. "Qué hermoso" pensó para sí y volvió a echar un trago del odre cpn la mirada fija en el infinito.

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   Cuando llegaron los carros tirados por bueyes junto con los asustados mortales al poblado, ya era noche cerrada, las grandes hogueras circundaban el pueblo y los vigilantes, armados hasta los dientes, andaban ya en reyertas con los habitantes de la noche, ávidos de sangre fresca.
  En la empalizada, aún sin terminar, les estaba esperando Shahin el jefe del poblado. Éste se acercó al carro donde su lugarteniente Randon caminaba con la cabeza gacha y la mirada perdida, tenía el ceño fruncido y en su cara se reflejaba la preocupación. Cuando Shahin se plantó delante del carro deteniendo a los animales, Randon no pudo por menos de arrodillarse para poder pedir clemencia.
  Shahin se arrodilló a la par de súbdito.

               -¿Dónde está Dena? te advertí que cuidaras de ella- comenzó a decirle en tono muy bajo como si la paciencia fuese una de sus virtudes.

               -No , , , no lo sé Señor, cuando salimos del valle ya no estaba con nosotros, debió quedarse atrás o alguien la cogió, no sé- respondió Randon sin levantar la cabeza.

               - Bueno, mañana saldremos a buscarla, tú dirigirás el grupo de búsqueda.- le dijo Shahin  a Randon arrastrando las palabras mientras se levantaba -¡Ah! más te vale volver con ella. ¿Entiendes lo que quiero decir?- le escupió en plena cara mientras le agarraba por la pechera.

               - Señor, todo ha terminado allá arriba- dijo Randon señalando con su dedo indice el cielo.

               - ¿Pero, . .  qué has dicho? ¿He oído bien? ¿Porqué cojones no me lo has dicho antes?- dijo Shahin gritando para atraer la atención de todo el mundo.

  Shahin se levanto de un salto lanzando un aullido que dejó helados a todos, se mesó el cabello, hinchó su pecho de nuevo y un aullido casi sobrehumano salió de su garganta, cuando hubo terminado se escuchó un profundo silencio por respuesta.

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  El palacio es tan descomunal que Uriel podía desplegar sus alas y aún así la distancia entre las enormes columnas era casi del doble de su envergadura. Volar entre las más de mil columnas no era problema pero estaba prohibido, así que tardó un buen rato en llegar hasta la sala central, cuando llegó a la puerta, ésta estaba custodiada por dos ángeles oscuros, la guardia de Nos, no se les puede mirar a los ojos, según dicen la locura es instantánea. Uriel, se puso delante de la puerta de doble hoja, nunca había estado allí, así que, aunque se lo habían contado, no por ello la impresión fue menor. La enorme puerta tenía la misma anchura que dos columnas y su altura se perdía en la negrura del techo. pero lo que más le llamó la atención a Uriel fueron los relieves que aparecían en sus cuarterones: eran escenas vivas de la lucha entre el bien y el mal, eternas luchas entre ángeles que se representan una y otra vez en cada uno de los miles de cuarterones que componen la grandiosa puerta
de entrada al Samada.
 Uno de los guardianes de la puerta se acercó a Uriel y, sin mediar palabra, extendió sus brazos indicándole que le entregara las armas. Uriel depositó su arco, el carcaj y se desabrochó el tahalí de cuero repujado con motivos guerreros en el que porta su querida espada Legna, entregándosela al guardián, no sin antes decirle, medio enserio medio en broma: "Cuida de ellas como si fueran tuyas, y lleva cuidado no te vayas a cortar", La única respuesta que obtuvo Uriel fue el chirrido que produjo la puerta al abrirse, Uriel se ciñó el quitón ajustando el cinturón y esperó a que la puerta estuviera abierta por completo, no quería dar la impresión de estar asustado, enjuto y decidido comenzó a entrar en el Samada, a cada paso su asombro iba en aumento, estaba acostumbrado a cosas hermosas pero lo que estaba viendo se escapaba a su entendimiento, simplemente era . . . era . . .

             - Nos queremos saber.

  Éstas fueron las palabras que sacaron de su abstracción a Uriel, quien las había pronunciado estaba detrás . . .  no, detrás, no, arriba, a la derecha . . . no, no estaba . . . Uriel empezó a dudar mirando a su alrededor.

             -Ja,ja,ja. A Nos nos hace gracia tu cara de desconcierto, ¡lo que hay que ver! en la batalla sois implacable y sin embargo, ahora parecéis un querubín asustado.

     Uriel miro hacia delante y le vio. Le miró para ver y supo quién era. Y entonces comprendió.
Aunque su cara enrojecida dijera otra cosa, él era el vencedor y ahora tenía que rendir cuentas.

            - Vive, como ordenasteis; le corté las alas con Legna, vuestro regalo, y para asombro mío sus heridas sanaron en el mismo instante en el que se las cercené, ni siquiera sangró. No rogó, ni suplicó cuando vencido, le di el mensaje. Su arrogancia fue aún mayor, tenía que haberle matado entonces, pero algo en mí me lo impidió, ahora sé y comprendo: La espada Legna, vuestro regalo hacia mí, era para éste propósito- Dijo Uriel con emoción contenida.

            - Nos le queríamos, era tal cual yo, pero le cegó . . . Bien, Nos queremos saber más.- respondió Nos, sin más explicaciones.

            - Está expulsado en el paraíso, cayó en el lago y ahora está a punto de salir de él, junto al gran sauce . . .

            - ¿Algo más que Nos tengamos que saber . . .?  por ejemplo lo de la mujer.

           - Pero, , , ¿Cómo, cómo . . .?- dijo Uriel balbuceando asombrado- Iba a contároslo, pero no me habéis dado tiempo- siguió diciendo intentando guardar la compostura.

           - Nos estamos un poco impacientes . . . continúa.

           - La mujer pertenece a una cuadrilla de apoyo y por motivos desconocidos se ha quedado en el paraíso, y ahora mismo está bajo el sauce, si no lo impedimos se encontrarán.- Terminó diciendo Uriel con tono de alarma.

           -Nos queremos que vigiles sus pasos. Nos queremos que tu presencia no sea advertida. Nos queremos que salgan por sí solos, si las criaturas de la noche, la fauna terrenal o los mismos hombres se interponen, que sea el libre albedrío el que imponga su devenir. Ahora Nos queremos que te vayas y cumplas las encomiendas.

           -Pero, ¿y si su vida corre peligro? ahora es mortal . . .- respondió Uriel casi sin darse cuenta de lo que decía.

           -¡Que se joda! Y ahora Nos queremos que te vayas . . . ¡Ya!

 





martes, 28 de octubre de 2014

Lucero -Capítulo 2-

 Todo parecía haber acabado; el Ángel custodio había desaparecido envuelto en un resplandor al igual que los cadáveres repartidos por todo el campo santo y los que había amontonados en el carro tirado por bueyes, el cielo se abrió para dar paso al sol y lo que antes había estado sembrado de muerte y mustia naturaleza en una tierra que se presentaba baldía, se mostraba ahora de una exuberancia cercana al paraíso terrenal.
   Dena siguió hacia el manantial y de la fuente llenó su odre de un agua limpia y fresca, lavó sus manos y refrescó su cuello y nuca con las manos humedecidas, sus compañeros estaban absortos, mirando hacia ella ensimismados, Dena los miró con sorna:

          - Valiente pandilla de cobardes asustadizos- les dijo mientras recogía el odre de agua -¿Qué miráis con tanta insistencia?- acabó preguntándoles ante las caras de sorpresa con las que miraban hacia ella.

          - No es a ti a quien miramos, estúpida, mira detrás tuya . . . - contestaron todos casi al unísono.

  Dena giró sus lindo cuello y sus ojos se posaron en una luz que caía del cielo, parecía como si el lucero de la noche cayera a la tierra envuelto en una luz cegadora, un fuerte sonido acompañado de una explosión terminó con el espectáculo y, fuera lo que fuera lo que cayó del cielo, fue a parar a las  profundas aguas del lago que se avistaba no muy lejos de donde se encontraban los asustadizos mortales, que visto lo acontecido, lo único que querían era abandonar el lugar lo más rápido posible, el atardecer era ya muy notable y las historias que se contaban sobre este lugar por la noche aconsejaban abandonarlo cuanto antes.
  El cortejo se apresuraba todo lo que podía para salir cuanto antes del valle, cuando arribaron al camino que bordeaba el gran lago central, entraron en procesión con otras cuadrillas, que como ellos, volvían a toda prisa para salir cuanto antes, si la noche se les echaba encima sería imposible salir de allí, y eso era sabido por todos.
  Cuando llegaron a la gruta de salida, la piedra aún no la cubría, así qué, ante la vista de la sombra que ya estaba a punto de tocar la piedra y ésta empezaría a cerrarse, todos comenzaron a correr dejando a los bueyes que siguieran con su cansino paso. Ya del otro lado todos comenzaron a respirar tranquilos mientras los últimos ayudaban a los bueyes para que no se pararan y pudieran salir sin problemas, una vez que la piedra cerró la entrada todos se dirigieron al pueblo, tan cercano que desde la ladera de la montaña se veían las luces ya encendidas así como las grandes hogueras que se encendían para salvaguardar de los peligros de la noche al poblado. Todos quedaron mirando hacia las luces de salvación cuando detrás de ellos comenzaron a escuchar los gritos de Randon: "¿Dena . . .? ¡Dena! ¡Dena!! fueron los gritos de angustia que se escucharon mientras todos se miraban entre sí en busca de alguien que ya no estaba entre ellos, entonces escucharon un grito que nacía de la misma desesperación:   ¡¡¡D E N AAAAAAA!!!
  Todos se miraron y sin mediar palabra volvieron al camino, Randon caído de rodillas, se levantó, miró hacia detrás para ver que la salida estaba bloqueada y lo que era peor, la única abertura por donde poder entrar para salvarla, eran la misma cosa.  Miró hacia arriba y contemplo impertérrito las altas cumbres que circundaban el valle, tan altas como blancas eran sus nieves perpetuas. Randon agachó su cabeza, apoyó su mano en el yugo de los bueyes y comenzó a caminar hacia el pueblo mientras susurraba en voz baja: " Que Dios te asista allí donde estés . . ."


domingo, 26 de octubre de 2014

Lucero - Capítulo 1-

   El cielo se iluminaba por momentos y los estruendos que acompañaban a los relámpagos hacían que las gentes se escondieran en casa cerrando los pórticos a cal y canto mientras se internaban en lo más profundo del interior de sus casas, alejándose de puertas y ventanas. Sólo algunos escogidos eran obligados a salir para la recogida de los destrozados cuerpos que caían sin concierto por todo el campo santo. Cinco personas acompañadas de un Custodio eran las encargadas de recoger los cuerpos que el Custodio les iba señalando con una marca en la frente. El carro, tirado por bueyes, iba marcando un paso anodino en el que la comparsa se ajustaba perfectamente. Tras meses de incruenta batalla, el "Campo Santo", como llamaban ya a las colinas que conformaban el irregular terreno donde yacían los caídos, se había convertido en un paraje adusto y gris, donde los arboles asemejaban tostadas cruces y la hierba era un conglomerado gris que contrastaba con los caídos, tan hermosos que a Dena se le llenaban los ojos de lágrimas cada vez que el Custodio marcaba un cuerpo para subirlo al carro.
  Llegados a la fuente de la encrucijada, Dena pidió permiso al Custodio para llenar el odre de agua de manantial, éste miró a Dena y, con un gesto de la mano, confirió su asentimiento. Dena no pudo por menos que mirar los ojos del Custodio, ¿Cómo era posible que tanta belleza pudiera estar en franca batalla? ¿Qué ocurría en el cielo que caían sin remisión a centenares cada día? ¿Hasta cuando esta locura?
  Dena recogió su larga y azafranada melena leonina en una larga cola, descolgó del carro el odre vacío y comenzó a andar hacia la fuente, nadie la miraba porque nadie tenía permiso para hacer otra cosa que no fuera su cometido, salvo que algo te pillara desprevenido y entonces el desconcierto se hiciera dueño y señor de la ocasión, y eso fue lo que ocurrió en ese preciso momento. Del cielo surgieron notas acompasadas de shofar tan fuertes que todos se tuvieron que tapar sus oídos a la vez que caían al suelo entre contorsiones de dolor; entonces sobrevino un resplandor, seguido de un estruendo, que hizo temblar hasta las raíces más profundas mientras levantó casi medio metro el carro junto con su angelical carga. En un segundo, todo terminó; el cielo se abrió a un cálido sol, las nubes desaparecieron y todo volvió a la normalidad. Todos los cuerpos esparcidos por el campo santo destellaron en luz cegadora desapareciendo, todo en derredor cambió: los arboles se volvieron ricos frutales, el suelo se cubrió de un manto verde salpicado de miles de flores, a cual más bella, y  Dena . . . Dena volvió su rostro hacia el Custodio en busca de respuesta, éste levantó sus brazos hacia el cielo, miró a Dena a los ojos y pudo ver su sorpresa cuando desplegó sus grandes y hermosas alas, tan blancas como la nieve y tan hermosas como el rostro que las portan. El Ángel custodio se mostró a Dena tal cual era, la mayor y más hermosa criatura de la creación. Dena sonrió mientras el Ángel custodio le guiñó un ojo a la vez que decía, "Por fin, todo ha terminado. Es hora de que todo comience . . ."

sábado, 25 de octubre de 2014

Lucero (prefacio)

  La tormenta celeste se intensifica a cada estruendo que ilumina el cielo, el sonido de la batalla es tan fuerte que anula los sentidos haciendo pequeña a toda criatura. No hay resguardo para el temor y la encendida noche, con su batir de tambores, atenaza el corazón de quien se atreva a mirar hacia arriba. Ese mar de inmensidad empieza a recalar en la tierra con un impulso alocado que pronto se convierte en torrentes de lodo que arrasan todo a su paso. Los árboles crujen en un devaneo de destrucción que no hace sino agarrotar aún más el corazón de los amedrentados penitentes que esperan el desenlace de esta guerra surgida en el cielo y de consecuencias nefastas en la tierra.
Abandonados a su suerte, la espera se antoja eterna en la esperanza de que el cielo se apague y todo vuelva a la calma . . . Sí, pero ¿A qué precio? La respuesta es sólo cuestión de una delicada combinación entre tiempo y destino, en la que el azar, al igual que el amor, es un elemento muy pequeño en una combinación de venturas tan grande, pero no por ello de menos peso . . .

martes, 21 de octubre de 2014

Entre miradas anda el juego

Amiga mía
me gustaría decirle
 "Me gustan sus enojos
y esos ojitos que me echa
 al descuido"
-pero que son siempre míos-
Y quiero que se condene,
pero conmigo,
si es pecado lo nuestro
-aún en la distancia-
la condena será para los dos
y habremos de cumplirla
muy juntos.
Amiga mía
sólo respiro en su mirada
y sí, sé que es atrevimiento
que sea así, en la distancia,
pero es que quiero,
quiero que sepa,
que también sus miradas son
-y están-, en la distancia
tan mías como suyas son.
Y ahora, amiga mía,
quiero que sepa,
que lo que intuyo -como mío-
no dejan de ser miradas
-a escondidas- que completan
a esos labios tipo Marilyn
que son mi condena
a la vez que la suya serán
pues mi mirada, -quiero que sepa-
no tiene dueño si usted no la mira.

lunes, 20 de octubre de 2014

¡Cuidado con los cabreados!

   Estaba dispensando billetes de autobús cuando un hombre llegó corriendo como alma que lleva el diablo a la ventanilla, casi sin resuello, me preguntó por el autobús que iba al centro de la ciudad a lo que le contesté que ya había salido y que el siguiente tenía la salida en media hora. La reacción no se hizo esperar: "¡Otra vez se me ha escapado el autobús . . .¡ ¡Maldita sea! Ahora llegaré tarde otra vez . . . pero mañana, mañana no me vuelve a pasar. Mañana no se me escapa!" le oigo decir muy enfadado y pataleando. Y se marchó.
   Al día siguiente, un cuarto de hora antes de la salida del autobús, llegó el hombre muy sonriente y sacó su billete, me preguntó por el número del andén de salida, me pagó y, cuando se marchaba silbando y muy alegre, le dije: "Maestro, hoy no se le escapa, eh" el susodicho individuo giró su cabeza y dedicándome una sonrisa me dijo: "Le aseguro que no, hoy no".
   Pasado el tiempo dos chicas vinieron a comprar un par de billetes, pero no paraban de reír y no aclaraban bien el destino, así que les reprendí su aptitud, a lo que me respondieron: "Perdone pero es que nos ha hecho mucha gracia lo del autobús".
   
                             - ¿Lo del autobús  . . . qué ha pasado?- les pregunté con cierta inquietud.

                  - Pues un señor que ha echado clavos en el asfalto y ha reventado las ruedas al autobús mientras no para de decirle al chófer, que por cierto tiene un cabreo de padre y muy señor mío: "¡Ahora me dejas en tierra . . . si tienes cojones!"

domingo, 19 de octubre de 2014

Nada

   -  Un ángel me persigue, lo malo es que cuando me doy la vuelta para ver si sigue ahí, él cree que soy yo el que estoy al acecho.

  - Si pudiera lo cambiaría todo, menos a ti.

  - Cambio besos por abrazos, ah pero eso sí, "mu apretaicos" y con "güenas intenciones".

  - Algún día seré el dueño de mi vida -no me mires así, que tú tampoco eres libre-.

  - Alguna veces dudo entre saber la verdad o seguir con la mentira.

  - La mentira nos hace fuertes ante los demás, pero con pies de barro.

  - Hace tiempo que dejé de patear los cartones que me encuentro sobre la acera, ahora son impredecibles, no sabes qué puede haber debajo -o quién-.

  -¡Malditos roedores, se han llevado el dinero y proliferan como cucarachas!

   - ¡No te subas tanto los pantalones . . .! que se te ven los calcetines.

martes, 7 de octubre de 2014

Bendita fantasía.




Una barca varada en la playa;
pisadas que se pierden, 
huellas de huida sin regreso
ni espectadores adustos
en los que reclamar ayuda,
sólo algunos aspectos desdibujados
de lo acontecido.
Los suficientes para encender la mecha
para iniciar la marcha del engranaje
que hará del relato  
la mágica aventura
que te transportará a lejanos mares;
mares de ensueño,
mares de limpia arena
y de grandes palmeras 
recostadas, dormidas sobre la playa.
Relatos de tesoros piratas,
de hermosas historias de amor
apostadas a la amura del bergantín
y todo, después de todo,
arrebujado en limpias sábanas
con la excitación de la lectura
al amparo del hogar:
bendita fantasía.

lunes, 6 de octubre de 2014

Haikus de rumbo.




    Camino abyecto 
vuelvo sobre mis pasos
   huella encubierta. 


 Margen de errata
al rumbo de derrota
   golpe timón.

domingo, 5 de octubre de 2014

Mirar para ver.

 


   Hoy el rocío se ha hecho belleza en las flores, las ha recubierto de su manto transparente dándoles connotaciones de lágrimas austeras en tristeza, pues cuando ha salido el sol, más parecían perlas de una sonrisa etrusca -Ay, mi José Luis Sampedro.  Cómo me acuerdo de la "Rusca" y esa sonrisa que sólo él pudo revelarnos tan bien-. Hoy he salido a caminar y me he encontrado mirando el rocío prendido de las flores . . .   me ha gustado, y me he gustado. Algunas veces me olvido de mirar para ver las cosas que me rodean, y cuando vuelvo para hacerlo, siempre me sorprendo, siempre . . . siempre.

martes, 30 de septiembre de 2014

Cosas que recuerdas.

    En la cola del paro, sí, ¡en la cola del paro! ¿Qué pasa . . .? Bueno,  pues eso. En la cola del paro, detrás de mí, un hombre no paraba de balbucear unas palabras que no alcanzaba a interpretar correctamente, parecía más que estuviera rezando. Al final me he dado la vuelta para preguntarle qué demonios estaba diciendo. El hombre, muy serio, me ha indicado con la mano la entrada a la oficina justo cuando el guardia ha salido para decir que ya no había números para hoy.
 

              —¡La procesión es larga y el cirio se acaba! —me dice dándose media vuelta tan serio como negro iba vestido.


Nota: esto me sucedió hace años- más de treinta-, ante las oficinas de la Inen, en Torrepacheco,  Ahora sería imposible pues hay que pedir cita por internet y, además, abrieron hace años nuevas oficinas en San Javier.
            

domingo, 28 de septiembre de 2014

Haikus encadena . . . dos.

 


   


     Inaugurar
     un nuevo amanecer
      asiduo cambio

      Decimonono
        hojas de papel blanco
       un nuevo mundo

jueves, 25 de septiembre de 2014

Impredecible ¿Cuestión de suerte?

    Ella se adentró en la cafetería, alisó su pelo, recompuso su rebeca y se sentó cruzando las piernas a la vez que colocaba en su sitio la falda para que nada quedara al aire, que no era cuestión de dar una imagen equivocada. Él enfiló su figura hacia la barra haciendo suyo el taburete de la esquina; ya establecido en su atalaya oteó la panorámica evaluando las posibilidades que se mostraban ante él: entonces fue cuando la vio.
  Lo tenía todo estudiado, una y mil veces repetido ante la caja tonta bien asentado en el sofá de la salita de casa: pasó su dedo pulgar por los labios, previamente humedecidos, con los ojos semicerrados pero con la mirada fija en su presa.
   Ella hizo un respingo con la nariz subida, apretó sus labios, dedicándole al susodicho galán una más que afilada mirada de estupor advenedizo -bien aleccionada, una y mil veces por su progenitora, muy  ducha en estos lances-, cambiando la postura de sus cruzadas piernas. En esas estaba, cuando al hacerse hacia detrás para coger equilibrio, la silla le hizo un extraño que la obligó a cogerse a la mesa pero con tanta mala suerte que todo su cuerpo se desequilibró viéndose lanzada hacia detrás sin socorro en su mano alzada al aire. Él, dándose cuenta de lo sucedido, saltó cual felino asustado desde su atalaya para prestar auxilio a la dama, más el destino le tenía agarrado el equilibrio y vino a dar de bruces con la susodicha señorita a la qué, sin querer, ayudó a caer hacia detrás con todo el impulso de los dos cuerpos apresados en la vorágine de la caída libre . . . Todos los presentes quedaron en suspenso a la vista de lo sucedido, nadie se movía por lo extraño de lo sucedido, hasta que del fondo del suelo, entre el tumulto de cuerpos, sillas, mesas y vajilla esturreada, la risa se hizo eco entre los dos contendientes, volviéndose carcajadas por momentos, era inexplicable pero cierto, estaban preparados para cualquier contingencia dentro de lo predecible, pero hay fuerzas que no podemos controlar. !Ah . . .¡ Ni el destino tampoco.

martes, 16 de septiembre de 2014

Crepúsculo y ocaso.

Ya se vislumbra el día,
amanece prendido en tus ojos
el resplandor celeste,
mientras mi alma cosida a tu sombra
desespera en la luz
de la umbría temprana
y arde al calor de aurora renovada.
Ansío la partida en barcos al pairo del ocaso,
donde los lances de almas
se llenan de misterios
y las gaviotas cortan el viento
en busca de aventuras,
donde sea la luna
quien nos cobije, envuelva y arrulle.
Quiero navegar por los mares
cuyas olas se visten de pasiones
y las estrellas rozan con sus puntas
las sábanas de los amantes.
Acortar mar y tierra,
ver morir el día entre dos cielos
que laten bajo nuestro regazo,
el ocaso y crepúsculo
que cohabita en tus brazos.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Desahucio.

   Juan echa un último vistazo a su ex-casa -ahora el dueño es el banco-, su mujer, Ana, le pasa el brazo por el costado y le agarra por el torso, sabedora de los momentos tan difíciles a los que se han tenido que enfrentar y que han culminado en este desastre: han perdido su hogar. ¿El culpable? como siempre dice Juan: El demonio . . . y la mala suerte, a partes iguales.
   Ana mira a su marido -porque es suyo- a los ojos-.

         - Cariño, ¿lo has recogido todo?

         - No. -contesta Juan con la mirada perdida intentando encontrar algo que quizás hubiera perdido.

         - ¿Qué te falta por recoger? Cariño. - dice Ana poniendo la voz más dulce del mundo.

         - Lo que no me puedo llevar . . . - contesta Juan con la voz temblorosa y una lágrima atisbando por entre sus ojos.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Tal cual.

En la cola del paro, miradas cómplices.

Con otra mirada, la luna es nueva.

El contorsionista se dobla sobre sí mismo, palabras encadenadas.

Tengo un ojo en la nuca y ni un retrovisor.

Tengo Superpoderes, yo los conozco, ellos a mí no.

La eterna manía de mirar hacia detrás, luces y sombras.

Sensaciones, todo por hacer.

Gula . . . ¡todo está tan bueno!

Lujuria . . . ¡todas están tan buenas!

Esperando en la estación del tren, todavía no ha pasado el mío.

Esperando en la estación de autobuses, se me ha escapado.

Por los rincones de la acera, cartones llenos de vida.

Llevo los faldones fuera, nadie me mira a la cara.

Tu cara me suena, tus hechos no. (estoy viendo la caja tonta)

Me duele la cabeza, mi mujer sigue jugando al Candy Crush.

¿Volver sobre mis pasos? no sé andar hacia detrás.

A los 52 años me encuentro perdido, ¡si es que Peter Pan ha hecho mucho daño!



lunes, 8 de septiembre de 2014

Amiga mía.

Casi mejor que vengas otro día,
hoy, no estoy.
Quizás pienses que es por ti
que tú tienes la culpa
¡algo he hecho!
retumbará en tu pensamiento.
Y así. no quiero verte.
Yo anhelo que tú descifres,
que intuyas mi presencia
como una sombra,
igual que un cayado en el que apoyarte
no aspiro a nada más . . .
Pero hoy, casi mejor que vengas otro día,
con esto no quiero que te vayas
pero sí que no tomes en cuenta
si te digo que hoy, quiero más,
no te ofendas,
no valores mal mis miradas
pues sabes que mi báculo es el tuyo
que tu risa es sólo mía
cuando soy yo quien la produce
y eso me duele, porque hoy quiero más,
y tú, tú eres mi amiga.
Sí, también me ofreces apoyo,
como a tantos otros,
pero hoy no quiero apoyarme en ti
hoy sería muy duro contarte lo que siento
compartir contigo mi angustia
pues cuando te miro se acrecienta,
se agranda tanto que me ahoga
y mi corazón se alboroza
desbocado, ladino.
Así que hoy quiero que entiendas
que busque algo más . . .
Por ello quiero que sepas,
siempre,
de mi apoyo sin condiciones,
de mi estima impertérrita . . .
y si puedo apoyarme en ti.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Haikus de la espera -Busco trabajo-

       Soy puro inicio
siempre metido en ciernes,
         todo por ser.

                                        Busco trabajo
                                   sin tiempo de demora:
                                        espera agraz.

   Lista de espera
es ardua ocupación:
 sagaz paciencia
                                      El desempleo:
                                  ajuste de proyectos
                                       sin dilación.

    Nuevo trabajo:
flamantes aventuras
 de ideas nóveles.
 

martes, 2 de septiembre de 2014

Político mío. Carta abierta a.

  Político mío:

  Usted me ha engañado. Sí. Tal cual se lo digo: Usted ha abusado de mi confianza, me ha tomado por tonto -esta palabra debería escribirla con mayúsculas- y, además, se ha reído -y sigue haciéndolo- de mí.
  Al leer mis palabras, quizás que usted piense que es una carta más, en la que la injuria y los improperios serán en adelante lo que prevalezca, pero más allá de mi intención mezclar a la familia, y menos aún a la madre de uno, para satisfacer el hondo sentimiento que atenaza mi interior -eso es lo que estoy observando en los últimos tiempos-, así que no quiero que mi carta hacia usted sea una más llena de rencor, quiero escribirle de forma educada porque siempre me ha dicho mi padre que las cosas, dichas con educación, calan hondo y ponen la cara roja a la persona a la que están dirigidas.
  Para empezar, Político mío, deje que el primero en entonar el "mea culpa" sea yo, le dejé carta libre y usted me engañó, nunca debería haberlo hecho, tenía que haberme cuidado de usted, pero usted habla tan bien que me engatusó y olvidé hacerle un seguimiento para que esto no ocurriera. Teníamos, usted y yo, un pacto no escrito -ni firmado- en el cual yo me dedicaba a votar, ser un buen ciudadano, pagar mis impuestos, cumplir en mi trabajo y no alborotar recintos donde usted, Político mío, es el gallo del corral. A cambio, usted, Político mío, se ofrecía a representarme en todos los estamentos habidos y por haber -y si no, se crean nuevos-, además de administrar el estado y, sobre todo, de cuidar del bienestar de los ciudadanos, entre ellos yo. Además, en la letra pequeña, porque Político mío -todo contrato tiene letra pequeña-. Usted se responsabilizaba de cuidar del destino de mis impuestos, eso conlleva la vigilancia de lo que hacen sus congéneres. Sí, no me ponga esa cara de niñato insensato que no ha roto un plato en su vida, usted tiene que ser su propio vigilante, o no se da usted cuenta de que su compañero de al lado se ha comprado una mansión -a la que le ha invitado-. se ha comprado un yate de 21 metros -en el que usted se ha paseado-, ha echo mil viajes al confín del mundo -los cuales ha departido con usted con todo lujo de detalles-, tiene joyas en su casa como si de una joyería se postín estuviéramos hablando -las cuales usted ha alabado con toda clase de elogios-, ha asistido a sus comidas interminables, Oh, perdón, a sus almuerzos de trabajo -cosa que nunca he entendido, claro será porque yo, para almorzar, tengo que parar de trabajar.- que han terminado en una casa de . . . perdón no he querido herir sus sentimientos. Bueno a lo que íbamos: Usted Político mío ha transigido con la corrupción, bien por hecho, o por encubrir lo evidente y no denunciarlo. Así qué, Político mío, he de anunciarle que rompo mi contrato con usted. No, no se preocupe, no voy a pedirle que cambiemos los papeles y se ponga usted a trabajar y yo a . . . -bueno a eso que usted sabe mejor que nadie-. Todo lo contrario, le aviso qué, en adelante, no le voy a permitir que se salga de su rol para interpretar lo que a usted le venga en gana con total impunidad, más aún, le advierto que seré su más incondicional admirador en las cosas buenas pero también su más implacable azote en aquellas que nada tengan que ver con sus dotes políticas.
  Usted, Político mío, no sabe quién soy así que es justo que me presente, como prueba de buena voluntad, ante las refriegas que pudieran haber en adelante entre Usted, Político mío y yo. Soy un padre de familia de 52 años, con todo lo perdido ya dado por olvidado y todo por ganar. Me llamo Francisco Ferrer Carbonell y, en adelante, Político mío, mire usted detrás de su cabeza, allí donde la coronilla o la cola, según el sexo, tienden a plantarse. ¿Y sabe usted porqué, Político mío? Porque usted me ha engañado; ha abusado de mi confianza con total impunidad, ahora ya no me fío de usted ni aunque me dedique su más engatusadora sonrisa -por cierto, qué bonita sonrisa tiene usted-. En adelante me tendrá usted a su lado en lo malo, como siempre, pero permítame decirle que también en lo bueno estaré con usted, para vigilar las malas tentaciones, que en palabras populares, "haberlas haylas"

   Un cordial saludo en la seguridad de que éstas, mis palabras, no le han molestado, pues más allá de mi intención el que usted, político mío, se enfade ante mi carta, pero ha de tener en cuenta que sus actos pueden molestar a los ciudadanos como yo, cuando usted, Político mío se extralimita en sus funciones, encima se auto-protege y, para más "Inri", me toma por TONTO -ahora sí lo he escrito en mayúscula-. Y tengo que decirle que usted, Político mío ha confundido la inacción con la tontería y eso, Político mío, le aseguro que no volverá a suceder porque ni yo le voy a dejar, ni usted se irá de rositas.

 Se despide de usted, Político mío, su seguro servidor y, en adelante, su seguro, diligente y solícito acompañante.



sábado, 30 de agosto de 2014

Varado en tu cintura.

Cuando quedo varado en tu cintura
el sonido del alma
se silencia y posterga el tiempo,
solamente el crujir de la madera
se aventura a romper
nuestras noches en vela . . .
Sentimientos vertidos en miradas
para querer, ¡querer a la desesperada
con la fuerza del viento,
la bravura del mar . . .!
el sosiego y tibieza de un lamento.
Dar puntadas e hilar el tiempo
variedad inestable de las cosas,
el chascar silenciado de las losas . . .
Presenciar la alborada,
contemplar, ser aurora en tu mirada,
revelar los secretos, la callada . . .
del sentir hacer ley,
disentir toda regla, corazón,
para amarte y perder toda razón.

lunes, 25 de agosto de 2014

Tormentas de verano

La calma es compañera traviesa
 y juega con las olas
en esa divertida cadencia
que supone no hacer nada.
Las gaviotas, aviesas sombras
sobre la arena, van marcando
el rumbo a contra viento.
Soy feliz al mirar hacia detrás,
sobre mis pasos marcados en arena y mar
me interrumpo en tu búsqueda.
Es ahora que caigo en la cuenta:
tú, de la tempestad, eres diosa.
Entonces clamo al viento de levante,
es hora de los cambios.
Tanta quietud y calma
sólo preceden por ti.
Ahora soy cual náufrago
pendiente de la mar;
del viento de levante,
de la templada calma que te precede,
de la tempestad.

sábado, 23 de agosto de 2014

La ninfa y la amanecida.

  La mañana se me mostraba clara y las olas iban dejando su legado en la orilla del mar, casi sin querer, el agua iba humedeciendo mis pies, dándoles el frescor de la mañana. Quedé mirando al horizonte y todo se volvió claro y limpio: "un hermoso espectáculo" fue el pensamiento que quedó grabado en mi mente. Unos metros más allá, una ninfa; con un vestido veraniego, vaporoso y transparente, estaba absorta, al igual que yo, de la amanecida. Ha sido una imagen tan bonita y ella era tan hermosa que su magia me ha envuelto en un momento que nunca olvidaré. Cuando todo ha terminado, la hermosa ninfa ha pasado por mi lado y su sonrisa casi hace que mi corazón se pare. La he mirado; me ha mirado y, con una voz tan dulce como el tamarindo maduro, ha susurrado: "Buenos días, hermoso espectáculo", y ha seguido su camino dejando sus huellas en la orilla . . .  Las olas han ido borrando todo vestigio de mi ilusión. Mañana volveré y quizás me atreva a romper el embrujo, o no, pero este momento siempre será mío. . .  Y quizás, sólo quizás, también de ella.

miércoles, 20 de agosto de 2014

A mis prostitutas vírgenes.

Si yo he de ser sincero;
creo que mis encantos
fueron menores que el peso de mi cartera
y, cuando vine a darme cuenta,
¿quién estaba en amores?
pues el que retozaba con tus favores
y pagaba a buen precio
por el carmín pegado a mi boca.
Eso sí, de  muy buena calidad,
que tiernos son tus labios,
tanto, como zahíno es tu pelo
y más que el negro de tus ojos
donde me pierdo cuando te miro
para encontrarme cuanto te pierdo.
Que para volver, sólo falta que abra el monedero,
pero es que, como la dulce miel
que vuelve loco al joven osezno,
tu delicada piel en contraste con la mía
hace que don dinero sea algo bueno para mí
y dulce tentación para la mirada tuya.


domingo, 17 de agosto de 2014

Tu mirada. Dedicado a mi amigo José Luis Morante.

Saberme en el destello de tu sonrisa,
donde las perlas hacen espejo,
hace a mi corazón latir más deprisa;
no sé de tus frugales pensamientos,
ni entiendo de caminos olvidados
que hacen libre al corcel enamorado,
pero quedo prendado en el clavel de tu boca
e hipnotizado en el cuquillo de tus ojos.
¡Sólo con que me mires de soslayo,
que si es de frente, me desmayo!


Amigos: Me vais a permitir que vuelva sobre mis pasos para realizar lo que más me gusta, la poesía limpia, sin pretensiones, sólo con el mínimo arreglo para darle algo de ritmo y hacerla más amena y, porqué no, darle calidad y estilo. Creo que esta vez, me ha salido bastante bien y, por primera vez desde hace tiempo he logrado terminar con un pareado que le da redondez a la poesía, algo que creo que le gustará a un amigo mío al que debo muchas horas de estudio y lectura de poesía, sin lo cual creo que me hubiera quedado estancado, Gracias amigo José Luis Morante, por tus "reprimendas" que tanto bien me han hecho y a la vez me han aficionado a investigar y amar la lectura de la buena poesía.

Mar de fondo.

 El mar de fondo precede a la tempestad arrastrando todo cuanto ha arrancado de los fondos marinos. En nuestra vida no hacen falta tormentas para que el mar de fondo aparezca, éste siempre está ahí, agazapado y dispuesto. Sólo hace falta un desencadenante para que salga a escena: que tu miedo sea mayor que tu valor para afrontarlo.

jueves, 14 de agosto de 2014

Quizás.

Quizás me veas llorar
y mis lágrimas no afloren.
Tal vez me sientas esquivo
escondido en tus favores.
Y es que el día vino huraño,
con sentimientos traidores.
Perdona si hoy no vi el alba
ni cuidé de mis amores.
Disculpa si fui tormenta
con sábanas de reproches,
sólo déjame llorar. . .
Poder expiar mis errores
me mostrará mi mentira
fijando nuevos valores.
Falsa verdad, negra trampa;
ciclón, estruendo y tambores
que llevaron el engaño
a mi vida plena en ronces.
Quizás puedas entender
que mi corazón te ignore
cuando no te puedo ver
porque el fuego lo corroe.
¡Y cómo duele este amor
apresado en los temores!
¡Y cómo esquilma mi vida
no compartir tus favores!
Felonía del desdén
que lleno de sinsabores,
es Señor, y se adueñó
de mis sufridos amores.

domingo, 10 de agosto de 2014

Seguir el camino . . .

  Estaba paseando por la playa y mi hijo intentaba seguir mis pasos pisando por las mismas huellas que yo iba dejando, cuando me di cuenta me metí en la orilla, para pisar por el agua, no vaya a ser el demonio . . .

martes, 5 de agosto de 2014

Gabry -Capítulo 1-

    
       El viento cesó de pronto y todo quedó en calma, el silencio se hizo dueño de la jungla. Marcos, el guía, un tipo seboso y sudoriento, con un gran bigote negro como sus entrañas y unos dientes tan amarillos como el incisivo de oro que mostraba en su sonrisa a cada momento, sacó su pañuelo del bolsillo para enjugar el sudor de su frente, lo dobló con extremo cuidado y volvió a meterlo en el bolsillo.

                     —Algo va mal, esto no me gusta.  ¡Malditos hijos de la gran chingada!—gritó blandiendo su machete al aire mientras miraba hacia las copas de los arboles—¿Dónde estáis? ¡Salid de vuestro escondite!

  Toda la expedición se paró expectante ante la reacción de Marcos, para ellos nada había cambiado salvo el silencio que reinaba a su alrededor y que el fuerte viento que les había hecho tan fatigosa la marcha había cesado repentinamente.

                   
                    —Oiga . . . ¿Qué le ocurre? ¿Ha cogido una insolación o algo así. . .?—le pregunta una de las chicas de la expedición, mirando al guía, extrañada por su repentina salida de tono.



                    —¿Y vosotros qué sabéis de ná? ¡Maldita sea mi estampa! ¡Volvemos al Jeep! ¡Vamos, rápido!—Grita Marcos, tembloroso, dando media vuelta para situarse en cabeza de la expedición.



                    —Oiga. ¡De eso nada, nos ha cobrado un pastón por llevarnos hasta el cenote y lo hará, le gusta o no!—Le grita en su misma cara Peter, al guía, interponiéndose en su camino.



                    —¡Óyeme pendejo!  Si queréis ver el cenote, está justo detrás de esa roca que ves ahí delante—le espeta en su misma cara Marcos a Peter, señalando con su brazo una gran roca que lleva tallada algunos dibujos de aspecto pre-colombino—. Yo me voy. ¿Me oíste puto de mierda?—le dice Marcos, el guía, mientras apunta a la nariz de Peter con un revolver que ha sacado de su pistolera.



                    —Vale, vale, tampoco hay que sacar las cosas de quicio—responde Peter separándose de Marcos lentamente con las manos arriba.



  El resto del grupo se apartan a ambos lados del camino para dejar paso al cada vez más asustado guía, que no para de mirar a todos lados con los ojos muy abiertos.
   Marcos levanta su mano izquierda para dar la orden de marcha y, cuando mira hacia detrás, nota como un empujón que casi le derriba, a pesar de su corpulencia. Apenas nota el reguero de sangre mezclada con sudor que empapa su camisa, sus ojos se abren describiendo una orbita mortal y cae inerte al suelo atravesado por una lanza que le sale por el costado. Toda la expedición se queda perpleja ante la visión del guía muerto en el suelo en medio de un gran charco de sangre que en sólo unos segundos se ha cubierto de moscas. Irene, una de las tres chicas que componen el grupo junto a los otros tres chicos, suelta un grito de terror que hace saltar las alarmas en la jungla. Como un torbellino salido de la nada; pájaros, insectos y toda clase de animales salen en estampida dejando la jungla aún más silenciosa y tétrica, para cuando el grupo quiere reaccionar todos están atravesados por sus respectivas lanzas, desparramados en el camino entre un charco de su propia sangre, todos menos Irene, la única del grupo que ha reaccionado a tiempo para salir corriendo como alma que lleva el Diablo e internarse en la jungla en un intento desesperado de salvar su vida. No tardó mucho en comprobar que eso es imposible cuando tus atacantes son precisamente las sombras de la jungla. El palo, en forma de porra, le alcanzó las pantorrillas y la derribó de forma brutal en su loca carrera hacia ninguna parte.
  Cuando despertó Irene; una indígena muy pequeña de estatura, con unas diadema de hojas que le recogía su negro y largo pelo, le estaba acariciando el vientre mientras su sonrisa mostraba su desbastada dentadura. Extrañada por las atenciones de la indígena miró su hinchado vientre: ¡Estaba embarazada! Trató de levantarse desesperadamente pero entonces la sonriente indígena le acarició el pelo mientras abría su mano mostrando un extraño polvo blanquecino que sopló directamente a su cara, todo se volvió oscuro lentamente, sólo quedaron reflejadas algunas preguntas en su mente que quedaron sin respuesta:  ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente? ¿Dónde estaba? ¿Qué le habían hecho?. Y sobre todo la última de esas preguntas que hizo que su cuerpo tuviese una convulsión antes de caer en el abismo de la oscuridad . . . ¿De quién era el hijo que llevaba en su vientre . . .?























































lunes, 28 de julio de 2014

Gabry - prólogo-

       Hay fuerzas en el Universo que se escapan a nuestro entendimiento, cuando es así, las apartamos en la estantería de las cosas incomprensibles y le damos la categoría de mágicas. Mágico es todo aquello a lo que no podemos dar una razón lógica. Todas las fuerzas del Universo, sin excepción, están sometidas a un equilibrio que no se puede romper, ni siquiera para la supervivencia, por ejemplo: la suerte está sometida al equilibrio entre azar y probabilidad,  si alguien es capaz de forzar ese equilibrio tendrá la fortuna de su lado, pero no todo en la vida es fortuna y, si has roto el equilibrio, debes pagar por ello . . .
   Existen puertas en este mundo que te llevan más allá de la realidad que todos conocemos, son muy pocos los que las encuentran y siempre es por casualidad, si tienes la suerte de encontrar una, NO LA ABRAS Y AÚN MENOS LA CRUCES, a menos que te llames Gabry  y quieras echar a perder tu vida.




Va por vosotros.

  Voy a intentar, de nuevo, escribir un relato largo por capítulos, algunos me dicen que no es bueno porque la gente, en estos tiempos de prisas, no se entretiene en leer las entradas extensas y menos aún seguir escritos por capítulos, pero en mis anteriores propuestas he comprobado, con satisfacción, que es todo lo contrario. Mis entradas más visitadas han sido precisamente las que he dedicado a relatos por capítulos, por ejemplo en "Jhericó y el Nigromante" el capítulo 15, Alí, ha tenido -y sigue teniendo visitas- más de 1.000 visitas, sobre todo de EEUU, algo insólito en mi blog. En fin, no sé si podré editar un capítulo por semana porque quiero que sea un poco más elaborado que "Jhericó y el Nigromante" y eso me llevará más tiempo pues quiero escribir el capítulo y corregirlo, algo que no hice en la anterior entrega. Mis respetos a todos los escritores de verdad y sobre todo a mis lectores, espero que os guste y os de tanta satisfacción leer mi nueva entrega tanto como yo la voy a disfrutar escribiéndola. Mis más sinceras gracias a todos.

domingo, 27 de julio de 2014

I'm sorry

   Cierro mis ojos y todo lo que puedo decir es lo siento. Alguien como tú merece algo más, sólo soy yo y mis palabras no salen como antes.  Tú puedes decir las cosas y la vida te acompaña, pero yo sólo puedo decirte, niña, lo siento. Todo ha pasado tan deprisa y yo, yo sólo he podido acompañarte para decir te quiero y quizás fuese así, seguro que fue así pero ahora tienes que ayudarme, mi niña, ya tan sólo puedo contar el tiempo y de mi boca brotan las palabras de sentimiento, de culpabilidad. Ayúdame, estoy aquí pero ahora no puedo decírtelo como antes; mi vida se ha ido junto con el aire que mece tus mejillas, junto con el tiempo que no pasamos, junto con las miradas perdidas.
  Ahora eres tú mi hombro y las lágrimas brotan sin consuelo, perdona, perdóname por no ser quien esperabas y el tiempo me ha comido el camino, tanto, que el final está a la vuelta de la esquina y quiero quererte como antes, como al principio, pero tienes que ayudarme . . . Ángel mío, tienes que ayudarme, no dejes que me pierda, yo, ya no puedo solo. Ya no puedo sin ti, te fallé y es ése mi delito, mi infierno y mi castigo: verte a mi lado y morir en el intento.

sábado, 26 de julio de 2014

Premonición

           - ¡Hola pequeña! ¿Por qué lloras? . . . ¿Y dónde están tus padres?- Le pregunto a la niñita rubia que pasa por mi lado mirando de un lado a otro, sorbiendo sus moquillos y quitándose las húmedas lágrimas con el puño de su jersey.
 
           -No puedo hablar con extraños, eso es lo que me dice mi papi- me contesta mirándome muy afligida.

          - Eso está muy bien, no debes hablar con extraños. Me llamo Leo- le digo estrechándole la mano, mientras me agacho poniéndome en cuclillas frente a ella -. Y ahora que me conoces, ¿me dirás dónde están tus padres y qué estás haciendo aquí sola?

          - Estoy buscando mi muñeca; se ha ido y no la encuentro- me dice sollozando mientras se pasa el dorso de la mano por su carita para apartar las lágrimas de sus ojos.

         -Me levanto para otear desde más arriba a mi alrededor, por si la muñeca estuviese a la vista y, cuando vuelvo la vista a la niña . . . ¡No está!

  Un sofoco me viene a la cabeza y comienzo a mirar a mi alrededor, como loco, para ver si la encuentro pero nada hay que me indique  dónde está;  ni la muñeca, ni la niña, ni tan siquiera unos padres corriendo de un lado a otro en busca de una niña perdida . . . Me quedo dubitativo y un pensamiento de incertidumbre pasa por mi cabeza haciéndome sentir extraño. . . Rápidamente agarro el móvil de mi bolsillo y con las manos temblorosas llamo a mi mujer para preguntarle por mi hija, la respuesta no se hace esperar:

          - La llevaba de la mano y cuando he comprado unos caramelos la he soltado para pagar . . . ¡Por Dios! ha sido solo un segundo . . . - me dice compungida entre lágrimas y sollozos.

          - ¡Nena, nena! tranquilízate- alcanzo a decirle mientras la sangre se agolpa en mi cabeza, amenazando con embotarla- Respira cielo, vamos,  T r a n q u i l í z a t e - le repito muy despacio en un intento de infundirle serenidad-. Ahora, límpiate las lágrimas, y mira alrededor tuya, tiene que haber una tienda de muñecas o algún establecimiento que tengan muñecas . . . ¡Dime algo por favor!

   Sólo oigo el golpe seco que produce el móvil al golpear el suelo y, justo antes de deshacerse en cada uno de los pedazos que lo componen, oigo una risa de locura seguida de un gritito de liberación mientras oigo un taconeo frenético mientras mi  mujer suelta un grito de alivio: ¡Mi niña, mi niña . . .!

    Vuelvo a mirar a  mi alrededor, ya más tranquilo, y el andén de la estación está casi vacío, recompongo mi chaqueta, me meto el móvil en el bolsillo y me dispongo a salir de allí cuando algo me hace volver la cabeza hacia la cafetería, por un momento me parece ver . . .  no. Un suspiro de alivio sale de mis pulmones y escapa por mi boca, cuando un empleado del tren, que ha salido de la cafetería con algo de espuma de café en sus labios se cruza por delante mío y me cuca un ojo . . . le devuelvo el guiño mientras una sonrisa escapa de mi boca.

 

martes, 22 de julio de 2014

Cuando me miro en ti: en dos versiones, libre y métrica.

Cuando me miro en ti: Tal cual sale de mi cabeza.

Me miro en tus ojos
 el amor me embarga
como a un niño, suspiro
cuando no te tengo,
cuando no te veo,
cuando te miro. . .
Me miro en tu pecho
y todo me da vueltas
como un Ángel
que ha perdido sus alas
y no sabe caminar . . .
Me miro en tu cintura
y todo desaparece;
la luz se va,
las sombras vienen,
y el mundo se para
Solo por ti,
todo para mí . . .

Cuando me miro en ti: arreglado métricamente.

Me miro en tus ojos
y el amor me embarga,
cual niño, suspiro
cuando no te tengo,
cuando no te veo,
y cuando te miro. . .
Me miro en tu pecho
todo me da vueltas,
como a ese  ángel
que perdió sus alas
y no sabe andar . . .
Me veo en tu talle;
todo se disipa,
la vela sucumbe,
las sombras emergen
y el mundo se para
por ti solamente
todo para mí . . .

domingo, 20 de julio de 2014

Cosas que salen de mi cabeza.


Hoy he cubierto todas mis expectativas: sigo trabajando.

He vuelto a las andadas: no pienso igual que los demás.

Mi sombra me persigue; estoy acojonado, desconozco sus intenciones.

Me subí a mi orgullo y caí, el suelo estaba embarrado.

Me he mirado en el espejo y no me he encontrado ¿Tanto he cambiado?

Soy el que está cambiando el mundo; seguro que has oído hablar de mí, solo que no sabes quien soy, quizás, solo quizás, sea porque no miras cerca de ti.

Volví la cabeza y desapareciste, nunca volveré a mirar atrás.

Esperé tanto que el tiempo se detuvo, ahora ya no estoy.

Nunca estuve allí, pero me lo contaron.

Una bandada de buitres me persigue. ¡Qué se fastidien! No hay para todos.

Mi pincel da trazos muy gruesos y el lienzo es muy pequeño.

Desconozco, sinceramente, si mis actos son los correctos y estoy en el lado de los buenos. Lo que sí sé es que mi conciencia está tranquila -y me deja dormir-.



sábado, 19 de julio de 2014

Sonrisa


La sonrisa, en mi vida se ha colado,
Ha sido sin querer, queriendo.
Al principio no tuve la constancia
Del hecho de su aparición
Hasta que al abrir las ventanas,
Como ese soplo de aire nuevo
Que inunda toda vida alguna vez,
Ha obrado que aparezca el arcoíris
En todo su esplendor.
¡Acaso hay algo más hermoso!
¿Será que he encontrado la felicidad?
La sonrisa surgida en estos labios
inunda de alegría el corazón.
Y brilla allá en el cielo
Ese nuevo Lucero
Que atestigua mi júbilo.
En adelante, guía será en mis rondas
Para encontrar tus verdes ojos,
Y será estrella que ilumine
La sonrisa, el hogar y nuestras almas.

martes, 15 de julio de 2014

Una de Haikus




    Cuento los días
  Para volver a verte
   Templo la espera

                               Requiebro ciado
                         Vuelvo sobre mis huellas
                               Antes que nunca

       Rocío en flor
  Frescor de la mañana
     Sigo esperando

                                 Para contar
                            Una vuelta de más
                              Cierro los ojos

  Figura en sombras
  Fatídica clausura
     Solo, contigo


domingo, 6 de julio de 2014

Me da igual: Haiku o terceto heptasílabo.


Todo queda a la vista,
Nada hay arrebujado:
Sólo para el que mira.                              
       
                             
                                 Anduve tras de ti
                            Pues tu envés me sedujo:
                                Contigo anochecí.


     Retorno a mí
Pues ya me voy, sin ti,
     Suplo tu yo.


                                   Arena blanca,
                              Cuerpo dorado al sol:
                                Nada es ausencia

lunes, 30 de junio de 2014

Sigo siendo el Rey.

              Hoy es el día, después de tanto tiempo, estoy convencido de que hoy voy a conquistar el mundo. Sí, como habéis oído, hoy es mi día de gloria, así que voy a perfumarme, a tomar asiento en mi sofá, junto al teléfono, y esperaré la llamada para que me entreguen el bando que indique que hoy soy el Rey. Ya sé que son muchas personas, millones quizás, las que están esperando lo mismo, pero hoy me toca a mí, así que os dejo, que si me llaman, sólo tengo tres tonos para cogerlo, porque si no perderé la oportunidad. Mi mujer no comparte mi ilusión y no hace sino mal meter y jurar por lo bajini a no sé que Dios suyo para que me corten el teléfono y no siga con estas tonterías, pero no lo ha logrado todavía, lo cual quiere decir que ese Dios está aliado con mi causa porque si no ya hubiera roto la línea. ¡Uf! qué susto me he llevado, me ha vibrado el móvil en el bolsillo y toda la sangre me ha subido a la cabeza, y es que no me lo esperaba . . . ¿Sabéis? tengo la alarma del móvil puesta cada media hora, para no dormirme, y cada vez que suena, mi mujer sale corriendo para saber quién me ha llamado, yo me meto la mano en el bolsillo y lo apago sin que ella se de cuenta, no me dice nada, sólo arruga el morro pero creo que ella también está convencida de que hoy vamos a conquistar el mundo, lo que le pasa a la muy jodía es que por no darme la razón . . .

martes, 24 de junio de 2014

Tormenta.

La calma hace patente la tensión
Y la borrasca sólo se vislumbra.
Los pájaros aguardan con cautela
Su conjura, se antoja ya inminente,
Y el batir de alas no se hace esperar:
La figura cobarde se diluye.
En el primer estruendo subversivo
Todo resto de calma es aventado
Bajo un cielo plomizo y enervado
Uno, dos, tres y todo tiembla, explota
En un estruendo casi atronador
El silencio hace mella en el ambiente
Y de improviso el mundo se ilumina.
Uno, dos, tres y cuatro, otro bramido
Aleja la tormenta su frío hálito
Uno, otro, tres y cuatro, y cinco, y seis
Alejados de la ventana y bajo
La mesa de madera, los zagales
Retornan a su calle, a su recreo
A los juegos de charcos embarrados.
¡Quién fuera el niño, el barro o la tormenta!

Sólo soy yo.

   Y vino Madre Tierra ante mis ojos a enseñarme sus heridas, y yo, ante la magnitud de tanta barbarie,  sólo miré y quedé sin hacer nada. Al cabo de los años en un futuro próximo quizás mi nieto me pregunte qué eran los arboles, el bosque, un río, los animales, la naturaleza, la nieve, los paisajes y un largo compendio de cosas que yo sí he disfrutado y él no podrá hacerlo -porque yo no hice nada-. Puede sonar a historia absurda y demagoga pero si algún día me ocurre sólo yo tendré la culpa, sólo yo y sabéis porqué, porque sencillamente no hice nada, me limité a vivir sin hacer nada y no tendré repuesta para contestar, quizás las lágrimas fluyan hacia  mis ojos pero eso no contestará el porqué no hice nada.

sábado, 21 de junio de 2014

Ley de vida.

     Me senté entre mis propios pies, sin mirar a nadie, pues nadie había más que yo. Y mi mundo se vino conmigo para enseñarme de nuevo que existo. El mar, embravecido, va golpeando la base del acantilado una y otra vez, y otra vez más, y el aire fresco y húmedo va quedando en mi cara para fijar mi vista en el fondo de ese precipicio que se ha abierto ante mis pies, ante mí. Y la Luna abre un camino de plata, se me ofrece cual madre asustada, asustada y con la angustia de la desesperación, yo la miro, como Jesús mira a los ojos del desvalido y me sonríe, a mí me sonríe, porque yo estoy solo en el borde del precipicio, y lo sé porque nadie más acompaña mis pensamientos. Sentado entre mis pies, con la vista clavada en el fondo del precipicio, me levanto como se levantan quien todo lo tiene ganado y su vida le acompaña para mostrarse tal cual es: «Un acantilado, cuya base la mar golpea una y otra vez . . . y otra vez más. Sin piedad»



domingo, 15 de junio de 2014

Son sólo palabras.



     Si en la amanecida encontrara las palabras, te susurraría aquéllas que no me atrevo. Sabes de mi amor, por eso, si una mañana me encuentras en tus sábanas mirándote, dímelas tú, yo las sé, pero no las encuentro.

miércoles, 11 de junio de 2014

Haikus Mix

    La flor de otoño
Con la mirada esquiva,
     Extravagante.

                                 Sobre la cima
                           Las ramas serpentean
                                Raíz profunda.

  Entre los cardos
La bella flor creíble
    Maravilloso.

                                     Tremenda noche
                                   Tu boca con la mía
                                      Enloquecidos.

   
   Puedo soñar
Sonidos de silencio
  Cierro mis ojos.




jueves, 5 de junio de 2014

Encadenado sin pensar.


     Nunca pensé que una sonrisa pudiera tener tanta fuerza y poder, que llevara tanta carga emotiva como para salvar . . . salvarme y querer volver a vivir.  Porque  cuando todo se ha derrumbado, todo ha desaparecido, todos me han abandonado, es tu sonrisa la que ha hecho desaparecer todas las sombras, incluso las más oscuras. Vuelvo a tu sonrisa sin menoscabo de mi arrepentimiento, de mi insulsa vida, de mi desprecio absoluto a todo y a todos, bajo presión pero vuelvo a tu sonrisa porque volver a ti es mi destino fatal.


       El final siempre me persigue, me acosa, me acobarda y acongoja. Para ti soy un número, alguien que habitualmente pensaba en ti, alguien a quien solías conocer, sólo por necesidad, alguien, sólo alguien que solías y que ahora ni siquiera reconoces . . . alguien como yo, al filo del acantilado imposible, al final de vuelta de todo y de nada, pero final al fin y al cabo. Me fui.


      Las calles se agolpan, me persiguen, es algo que aprendo sin querer, para marchar, algo que solía conocer... una razón para comenzar. Una razón para ti, algo diario para mí, un destino para los dos. Sólo necesito tu razón y mis lágrimas, algo que era usual y necesario: «Encontrar nuestra razón»
  Ahora ya no te siento y las calles me persiguen. Me voy.


     Todo cambia, todo puede hacerlo, Tú rompes mi corazón y no tengo salida, no puedo cambiar, entiendo que lo que puedo mover pero en el fondo eres y estás, enfrente y desapareces, pero en el fondo no entiendo que puede mover esta realidad, sólo es mi nombre y todo sigue igual, sólo cambias Tú, yo ya moví ficha y recuerdo. sólo tu nombre, todo sigue igual. Todo mismo fin ¡Qué simple es ganar y qué terrible perder!



     Este juego es simple y tiene fin, es una relación, una relación, una relación sin fin, no preguntes es sólo algo entre nosotros así de simple, una relación sin fin, déjame vivir. déjame encontrar, déjame saber, déjame ser, sólo, sólo déjanos a los dos.


     Cuando pregunté tu nombre nunca pensé que la amanecida me sorprendería preguntando quién eres, cual es tu nombre. Encontrarme cuando me levanto preguntando tu nombre es el deseo, la pasión, el ansia del encuentro, y no amanece en tu piel, sólo soy yo y tu nombre, no preguntes por el deseo eso eres tú.



       Me encontré cruzando, el lugar me deja indiferente, tenerte se convirtió en algo que no era real, no era real  pero era algo nuestro, algo muy nuestro, algo sólo nuestro, cada vez, algo sólo muy nuestro. Y perdí en tus sueños.


        Me pierdo en ti cuando despiertas. La música evade mis sentidos, esta vez, y la siguiente, el amor me pierde fundiendo mis reticencias en el verde mar de tus ojos, navego a mar abierta.

miércoles, 4 de junio de 2014

La vida en haikus.


  Dirección única:
Rotonda sin salida,
  Vida sin vuelta.

                                  Opina libre
                               Vive con osadía:
                               Se tú el amante

   Vida enfrentada
Lágrimas de defensa
    Rondo sin fin

                              Suelto mis manos
                              ¡Viva la minifalda!
                               Quedo en tu talle

   Sólo en la vida
Seremos al tenernos:
   Muero por ser

sábado, 31 de mayo de 2014

Latidos de realidad

     - Las palabras no se las lleva el viento, quedan grabadas a fuego de quien escucha.

     - Quiero que cuando te mire lo sepas, pero no me lo digas.

     - Camino al infierno no me duele el destino, me dueles tú.

     - No miro atrás, nada dejo, nada me sigue; sólo mi sombra, y a veces, ni eso.

     - Me pierdo donde yo termino y comienzas tú . . .

     - Si me preguntan, contesta tú, yo ya no estoy.

     - Ya no puedo volver atrás, me perdí en tu camino.

     - Te abro la puerta para que entres en mi vida, pero no me cierres la ventana.

     - Mientras callamos, el corazón llora.

     - Cuando dices fuego yo ardo, tú te ríes y a mí me quema.

     - Veo en tus ojos el miedo, el pánico nubla los míos.

     - Cuando mi corazón salta de alegría, un escalofrío recorre mi columna.

     - El roce de tus labios, camino a  perdición.

     - Perdición: tu cuerpo y el mío, el mío y el tuyo.

     - Al final, el precipicio se precipita. La caída es inminente y tu falda tan corta . . .

   

jueves, 29 de mayo de 2014

Haikus en soledad

   
        Es soledad
La noche envuelta en día
   ¿Cómo olvidarte?

                                 Viento en las velas
                                  Allende la ribera
                                   Destino incierto

     Melancolía
De corazón emérito
  Acosa el miedo

                                 Quise olvidar
                               El conato fallido
                                 Ingenuo loco

 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Mañana.

     Con el alma desgarrada y la soledad por compañera, el jardín se me muestra extraño y augura un silencio que no me atrevo a romper. La flor, incendiada en mi pupila, arranca deseos que me queman; deseos que consumen  fuerzas, deseos que son malditos, deseos que sólo son deseos... sólo deseos. Y la nívea Luna aparece para aplacar el ardor, ciega el fuego para envolverlo en su frío tul. Sólo una lágrima resbala por mi mejilla, la deseo, la deseo tanto que me abandonan las fuerzas. Mañana, siempre mañana.
 




martes, 27 de mayo de 2014

Dame la razón o quítamela, pero dime algo.

   
      - Ahora comprendo porqué la razón siempre pierde ante el corazón , , , Te quiero, aunque ello me lleve al infierno más ardiente.

      - La verdad es un largo camino de mentiras desechadas. Así sea.

      - La mentira es un largo camino de verdades desechadas. Amén.

     - Mis pasos no dejan huella, ni hacen camino ... si no miras al suelo.

     - Entre sombras no abro los ojos sino la mente.

     - Los días se agolpan en mi espalda en busca de un ayer.

     - El sol ciega mi horizonte, no hay arboles a la vista.

     - La verdad no tiene vuelta atrás.

    - Todo ha pasado ya, incluso la muerte.

    - Cuando comienza la canción, todo ha terminado.

    - Si me oyes llegar, no preguntes quién soy.

    - Nunca dejes la puerta abierta, ni la ventana cerrada.

    - Quería ver las estrellas y me perdí en el firmamento.

 

 

domingo, 25 de mayo de 2014

Haikus en tres palabras

  Generación
Desnaturalizada:
 Encallamiento

                       Chafarrinón
                     Unidimensional:
                      Benevolencia

   Azotacalles
Geoestacionario:
 Chiquilicuatro

                       Inclinación
                     Estereotipada:
                       Monotonía

   Posteridad
Cooperativista:
    Escalofrío

                       Paradigmático
                      Antiliberalismo:
                         Alevosía

viernes, 23 de mayo de 2014

Amor en el recuerdo

  Hoy he estado pensando en ti; tanto como vivimos, tanto como nos amamos, tanto como compartimos. Me he puesto muy triste . . . ya no visualizo tu cara, ni tu pelo o el color de tus ojos. Una lágrima me ha delatado al no recordar tu nombre.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Haikus en color

    Color Violeta
Combate los canguelos
   Vida fantástica

                                 Pigmento Rosa
                             Aroma de inocencia
                                 Dulce armonía

    Tono Naranja
Magna luz de alborozo
   Calor de fiesta

                                  Matiz Púrpura
                            Poder, lujo y nobleza
                                  Melancolía

    Tinte marrón
Olor a tierra vieja
     Acogedor

martes, 20 de mayo de 2014

Cosas sin importancia (¿o sí?)


- Entré en la rotonda. Ahora estoy atrapado (y mareado)

- La acera se ha terminado (y mi paseo también)

- Toda la noche durmiendo (me perdí las estrellas)

- Miro a la alta copa del árbol (¡ah, me he caído!)

- Quedo admirado con el melodioso trino del jilguero (¿has dicho algo?)

- El rocío ha impregnado de gotas las rosas (y mis perneras también)

- El ocaso se impregna de olor a Galán de noche (¡achís!)

- El caracol se mete en su concha (yo también, llueve)

- Un cardumen de Arlequines Rasbora me siguen (limpio el cristal del acuario)

- Caigo de bruces al suelo (una piedra en el camino)

- La gente ha comenzado a seguirme (¿me pregunto por qué?)

- Entre las sombras algo se mueve (me pondré al sol)

- Comienza la música (y me pilla bailando)

- La política me sobrepasa (cambio de carril)

- ¡Los políticos se han unido en bien de la patria! (pobres ignorantes -los ciudadanos, digo-)

- Amar en los tiempos del cólera (¡VIVA GABO!)

- La sonrisa Etrusca (Sampedro y su "Rusca". . .  hermoso)

- Todo llega a su final (ya no puedo más)