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sábado, 5 de agosto de 2017

Donde vive la magia.

Este microrrelato lo escribí para presentarlo a un concurso de micros en Huesca. Tenía que tratar sobre algo de esa capital y su extensión no debía de pasar de las 250 palabras. Espero que os guste...Ah, con todos mi respeto hacia esas familias que sufren la patología que describo en este relato. Un fuerte abrazo y toda mi fuerza para ellas.

Niño, Cuota, Magic, Mariposa, Ala

Donde vive la magia


Rebeca entra en la cocina cabizbaja y se sienta en silencio; su madre la imita sentándose a su lado. Su hija es autista y desde que volvieron de recorrer el sendero botánico Gorgas De Alba en Benasque, había mejorado tras perderse unos minutos eternos en los que apareció sonriendo, su padre le prometió que volverían. Al poco, Rebeca había regresado a su «mundo», aún más afligida.
     La niña comienza a mover su mano derecha sobre la mesa como si imitara una mariposa. Luisa, su madre, la mira de reojo en espera de alguna señal que muestre el porqué de su conducta, entonces Rebeca abre su mano izquierda y Luisa se da cuenta de lo que porta en ella; pasa su mano por debajo de la mesa y la coloca bajo la de su hija, esta deposita su contenido en la de su madre mientras una lágrima humedece su mejilla.
     Organizan el viaje ha Huesca y, cuando llegan al punto del río donde se perdió Rebeca, su madre le abre las manos sobre el agua del río y deposita el hada moribunda en sus blancas manitas mientras su padre le dice:
     —Mi niña, las hadas son mágicas y solo pueden vivir en un lugar mágico como este.

     Rebeca mira a sus padres mientras suelta de entre sus dedos al hada, que vuela hacia su nariz y le da un beso para desaparecer. La niña sonríe y sus ojos se iluminan mientras coge de la mano a sus padres y susurra: «Volveré...»

Espero que os haya gustado. Os dejo unos apuntes de mis novelas y dónde podéis encontrarlas. Que las disfrutéis.

El remo de Charón: Todo cuanto debes saber acerca de la muerte sin tapujos, contado con historias que no podrás olvidar, que harás tuyas.

R&R El acantilado: Una novela que despertará tu mente para mostrarte que no todo lo que sabes es verdad... Y lo sabes. Descubrirlo es algo que te hará libre... o no.
     Espero que os gusten tanto como yo disfruté escribiéndolos. Para vivir con plenitud tienes que saber ciertas cosas... Si las descubres tienes que vivir con ellas. Que no te engañen: lo que no te mata no te hace más fuerte, pero sí te ayuda a vivir con ello.


R&R El Acantilado, para hacerte con él en papel solo tienes que encargarlo en tu librería habitual para que te lo pida en: tlhttp://www.ldlibros.com/catalogo-libros-ldelibros/2520/R-R-El-acantilado

¿Y dónde puedo comprar los libros en papel en San Pedro del Pinatar?
Papelería librería Gama. 
Papelería librería Arco. 
Y por internet El remo de Charón:



jueves, 29 de septiembre de 2016

Al entrar en la farmacia

Amigos, os dejo este microrrelato que presenté al concurso que nos propuso "Farmacia de toda la vida" en el face-book. Lógicamente no ha ganado, así que lo comparto con vosotros. Espero que os guste. solo había una condición para presentarse y es que tenía que empezar el microrrelato con las palabras: Al entrar en la farmacia...



Cólico.


Al entrar en la farmacia, con la premura de la descomposición, mi farmacéutico de toda la vida me miró extrañado. Yo le miré apelando a su crédito y sus ojos se fueron directos al dispensador de números. El pánico, y una lágrima que afloró tras apretar mis nalgas ante el embate del espasmo abdominal, fueron suficientes para que entendiera la urgencia del momento. Cogió al vuelo una bolsa, se coló en la trastienda y en un solo segundo apareció con el remedio milagroso dentro. Mis lágrimas y esfuerzos por mantener la compostura hicieron caso omiso del dinero. Una ventosidad zanjó las quejas de clientes que, número en mano, alzaban sus voces contra tamaña injusticia por colarme.

Os dejo unos apuntes de mis novelas y dónde podéis encontrarlas. Que las disfrutéis.

El remo de Charón: Todo cuanto debes saber acerca de la muerte sin tapujos, contado con historias que no podrás olvidar.

R&R El acantilado: Una novela que despertará tu mente para mostrarte que no todo lo que sabes es verdad... Y lo sabes. Descubrirlo es algo que te hará libre... o no.

 Espero que os gusten tanto como yo disfruté escribiéndolos. Para vivir con plenitud tienes que saber ciertas cosas... Si las descubres tienes que vivir con ellas. Que no te engañen: lo que no te mata no te hace más fuerte, pero sí te ayuda a vivir con ello.


R&R El Acantilado, para hacerte con él en papel solo tienes que encargarlo en tu librería habitual para que te lo pida en: tlhttp://www.ldlibros.com/catalogo-libros-ldelibros/2520/R-R-El-acantilado

¿Y dónde puedo comprar los libros en papel en San Pedro del Pinatar?
Paco's house (en cal paquico) solo cuando la cochera esté abierta.
Papelería librería Gama. 
Papelería librería Arco. 
Coppi-plus frente Ayuntamiento San Pedro del Pinatar, 
Golosinas Kaliche en C/ Emilio Castelar junto a Plaza de la Iglesia. 
En la Ribera -San Javier- Prensa y Revistas junto al estanco -frente a la Iglesia-.

Y por internet El remo de Charón:


jueves, 10 de marzo de 2016

El callejón


Siento que he caído en la trampa. Sé que al final hay alguien esperando, yo mismo he preparado mil y una emboscadas. Ahora siento el miedo del reo. En blanco y negro todas las luces son grises y apagadas y todas las esquinas están a la vuelta, el lugar perfecto.







lunes, 15 de febrero de 2016

El espejo.

Os dejo este micro, que mandé al segundo concurso de microrrelatos el Dinosaurio.
Radio Pinatar. No salió premiado, ahora es tiempo de enseñarlo.


 Titulo: El espejo.

               En el Real de la Feria, su Majestad la Reina, en su afán de diversión, se mete en la caseta de los mil espejos y pasea entre ellos riendo divertida, a causa de las imágenes distorsionadas en las que se ve reflejada. Al final del recorrido le extraña ver un espejo, de cuerpo entero, tapado por una sábana blanca; no puede evitar la tentación de cogerla por una punta para retirarla y, así, poder verse reflejada en él.

     El dueño, un tanto asustado, le coge la mano parando el intento de retirar la sábana. La Reina se queda mirando extrañada y le inquiere el motivo por el cual no le deja mirarse en el misterioso espejo:

   —Mil perdones mi Reina —dice el dueño con el temor reflejado en sus palabras —; pero este espejo no os gustará... es que juzga sin pensar.




miércoles, 10 de febrero de 2016

Traición

 El golpe ha sido muy fuerte, aún más soportarlo; pero lo peor ha venido después: no me has mirado a la cara. Y eso es lo que hacen los hombres, mirar a la cara. Los cobardes golpean sin mirar, lo hacen para lograr el máximo daño pero no quieren ver las consecuencias. Me has hecho más daño con tu cobardía que con tus golpes. La traición es así, cobarde y silenciosa.

martes, 2 de febrero de 2016

La historia de siempre, contada como nunca.

  El bar se ha llenado con la cadencia del humo sibilino para quien sabe cómo terminará la noche. El sospechoso saca a pasear su sonrisa seductora mientras oculta la fiera que le desgarra por dentro. Es un sin nombre, y lo sabe, pero en estos momentos estar es lo que importa y él está. Las copas van tintineado al compás de una música que apenas destaca entre el bullicio de la sala; mientras, las cartas ya se han jugado en una partida en la que cada cual cree que tiene la mano ganada. El paso del tiempo es el que determina quién, dónde y cuándo se establecerá el contacto: La victima hace tiempo que se encuentra a tiro. Está medio borracha y tirada sobre un diván imaginario en el que apenas puede mantener el equilibrio. En un intento de aparentar normalidad, esboza una sonrisa qué, tras la pintura corrida, asemeja una mueca burlona del destino.
  El sospechoso, taco de billar en mano, acaricia el hombro de la pérfida que queda marcada en un azul polvoriento llenando de mugre la escena. Una vez más, las sonrisas, llenas de ironía, marcan con rotulador permanente la historia de siempre: El cazador y la presa.
  Pasado un mes, el policía de turno, fotografía en mano, se postula por la barra preguntado un no sé qué, que nadie sabe, simplemente porque a nadie le importa lo que nunca sucedió allí.

miércoles, 20 de enero de 2016

Del más allá.

   Cuando me descolgué para entrar por la boca del inipi (la cabaña de sudar), la oscuridad cegó mis ojos. El silencio cegó aún más mis sentidos, atorados por la inactividad, morir no estaba en mis planes pero ocurrió. La muerte es así, mueres sin más... y ya no estás; no sientes ni padeces; no hablas; no escuchas; no eres nada, simplemente porque nada queda de ti. Cuando mis pies desnudos tocaron el suelo, un calor seco y sofocante ascendió por mi piel atenazando mi nariz y amenazando con quemar mis pulmones si intentaba respirar. Miré hacia arriba en busca del último rayo de luz que se ahogaba cuando cegaron la entrada. La oscuridad se arropó entorno a mi cuerpo para asfixiar lo poco, o nada, que quedaba de recuerdos en mi desnudo cuerpo. Ahora ya no estoy, solo sé que soy, pero me pierdo en el dónde; en el cómo; en el ser. Y el único pensamiento que logra permanecer fiel a mí... es solo para ti.
 

domingo, 10 de enero de 2016

Por siempre jamás.

   En su mirada deambula desde hace algún tiempo una sombra. Más que dejarse ver, asoma entre tinieblas cuando fija sus pupilas para mirar a ninguna parte. Solo su sonrisa es capaz de despuntar una amanecida en esa niña de sus ojitos que se desvanece como bruma en el mar, en silencio, en busca de una paz que se le niega; solo por el hecho de vivir una vida, tan larga, que ahora añora el óbito de quien fue su amante compaña.
   Junto a su mirada, colgando de su memoria, entrelaza las vivencias que deambulan deslizándose por los surcos de sus pliegues; versando que nada hay peor en esta vida que la desesperanza de sobrevivir con los cuervos que te sacarán los ojos. Mientras, piensa que la vida es muy larga pero que pasa tan deprisa, que las venturas se cuentan en chistes y las desdichas en largos cuentos sin acabar.
    La esperanza de la jubilación del agravio, en el paraíso de una nueva vida, junto a ese ángel que le espera,  y el reflejo en mis pupilas del amor procesado e inmortal, es lo que mitiga, en parte, el dolor de ausentarse de una vida, en la que su concurso, para ella, está de más.

martes, 10 de noviembre de 2015

Nelson Mandela. microrrelato.

 Este microrrelato lo escribí para mandarlo al IV Concurso de Microrrelatos "Museo de la Palabra". Una vez que se ha fallado el premio y no ha recaído en mi persona, podéis leerlo, si queréis, claro.

Título: En el uso de la palabra. Nelson Mandela.

El coronel entra en el barracón de soldados mostrando un papel.

       -Esto es una sugerencia que han dejado sobre mi mesa pidiendo tapones para los oídos. Somos una unidad de combate cuerpo a cuerpo con la equipación más moderna. Si el autor tiene la amabilidad de explicarse...

       -Es por si nos atacan con la palabra -dice el soldado Leo, levantándose.

  La compañía salta en carcajadas.

  Leo, sin inmutarse, responde: «Un hombre usó  la violencia y lo metieron en la cárcel, cuando salió, con la palabra conquistó a todo un país. ¡Qué no haría con nosotros!».


lunes, 5 de octubre de 2015

Cosas que intuimos.

Sobre la mesa, dos copas de Burdeos llenas de agua. La ventana se abre a un azul inmenso donde una vela se hace dueña del horizonte; donde para encontrar no es necesario buscar; donde el sol hace justicia aliada con el tiempo; donde vivir se hace realidad a cada minuto.
Sobre la mesa un pan de horno moruno hecho en tostadas, sin mantequilla. La ventana sigue abierta a un azul inmenso; solo tienes que mirar... y sentir.

sábado, 29 de agosto de 2015

Qué imaginación!

   Miré al cielo al observar una bandada de pájaros que volaban hacia  los charcos de las salinas. Cuando mi vista no podía seguirlos, mi imaginación entró en juego para acompañarlos. Sentí el roce de alas con el viento, plumas de libertad en altura de miras: todo el horizonte -y la grandeza- servida en bandeja de pluma para mí... y fui libre en libertad.

domingo, 28 de junio de 2015

Futuro.

      -Papá, ¿qué te hubiese gustado ser de mayor?- pregunta el hijo a su padre.

      -¿Por qué lo preguntas?- contesta el padre dejando de leer para atender a su hijo.

      - Bueno, es un ejercicio de clase para mañana y, la verdad, no sé que contestar...

      -Mira hijo, de pequeño tienes todas las ilusiones del mundo y quieres ser tantas cosas que te confunden; luego vienen las prioridades, te vas haciendo mayor y este puzzle que es la vida te va colocando en tu sitio.- dice el padre mirando fijo a los ojos del hijo.

       -Sí, lo entiendo, pero no me has contestado...

       - Bueno yo quería ser, sobre todo, buena persona, que todos los que me rodeaban pudieran mirarme a los ojos con sincera amistad, como le pasaba a tu abuelo. Yo quería ser igual que él.

       - Pero el abuelo era pobre, tú siempre tenías que ir a comprarle y cuidarlo.- le dice el hijo en tono de reproche.

      - Te equivocas, el abuelo era el hombre más rico y feliz del mundo, tenía todo cuanto le hacía falta: un buen hijo- contesta el padre sin reproche alguno hacia las palabras del hijo.

       - Bueno, la verdad es que yo me lo pasaba muy bien con el abuelo, jamás me riñó y siempre me sonreía.

       - Sé lo que quieras en este mundo y persigue tu sueño porque así serás feliz, pero no te olvides que seas lo que seas, habrá un mundo a tu alrededor con el que tendrás que convivir, ése será el que te juzgue si en verdad eres lo que has querido ser.- dice el padre mirando a los ojos de su hijo.

  Al día siguiente la libreta de ejercicios del hijo estaba sobre la mesa, abierta como por casualidad en la hoja de ejercicios en que la pregunta ¿Qué quieres ser de mayor? se situaba en la cabecera de la misma subrayada. El padre leyó la contestación del hijo: "A mí me gustaría ser Futbolista del Real Madrid, pero de los que meten goles, delantero, ah, y de los que son buenas personas, sonríen, son felices con sus hijos y los quiere todo el mundo.
   Una sonrisa cruzó por la cara del padre.

   

jueves, 18 de junio de 2015

Anduve.

   He clavado mis pies en la tierra mas mi mente se ha revelado para llevarme al cielo; donde habita el interludio que ejerce de estribillo en mi vida, donde la felicidad no se puede evitar porque estás inmerso en ella, donde el cielo es tan azul y tan cielo que te sientes inmerso en paz de vida.
  Anduve una eternidad anclado en el tiempo, sin buscar, sin pedir, sin mediar, con las prisas de una vida loca... Ahora vuelvo renovado, limpio, autárquico, con la libertad de quien sabe cual es su cometido en esta vida por mucho que no quiera darse cuenta o aplazar lo inevitable.
   En algún lugar encontraré ese arcoíris que hará libres a las gotas de agua, convirtiéndolas en mil colores.  Yo estaré esperando, allí, allende se juntan mente y azul... en mi cielo.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Buenas noches.

   Esta noche se me escapan las palabras... se van volando lejos, muy lejos para desaparecer. Y solo quiero traer a mi memoria aquellas que nunca dije, las que se quedaron pegadas a mis labios (y los   tuyos) para nunca salir y que se transformaron en besos.
   Y ahora déjame que te mire mientras te haces la dormida, lo necesito para seguir respirando, para seguir viviendo... y no te rías, ya sé que puedes leerme el pensamiento.



domingo, 26 de abril de 2015

Soy yo.

   El fuego purifica mis entrañas para dejar el alma al aire, la lluvia vuelve sobre sí misma para apagar los rescoldos del pecado y me pilla en mitad de la calle desnudo por dentro y por fuera, soy todo eso que ves, ya no puedo ocultar nada. Noches de bohemia en las que el reflejo de mi luna Gitana me delata... soy yo.

Volver siempre.

  Sentado en el faro de mi vida, el acantilado se ofrece con estruendos que son deseos de mi memoria: estoy con los pies colgando, mis manos sobre una barandilla carcomida por la sal, y mis pupilas encendidas en luz de luna gitana cuando me asaltan las voces de mis silencios, el viento me las trae para jugar conmigo al juego de verdad o mentira, siempre pierdo; pero siempre termino jugando. No hay premio pero me llevo conmigo la melodía de las olas en el fragor de la batalla contra las rocas, el húmedo sabor a sal en mis labios y mis momentos a solas ... después siempre vuelvo a ti.

lunes, 20 de abril de 2015

Vino a mí el aire.

    Vino a mí el aire y cuando me impregnó con sus caricias quedó entretenido en mis cabellos, me subí en su basquiña para volar muy lejos; con las prisas evadidas, con la vida en el punto de mira, con la esperanza por montera y tu rostro en mis pupilas.
   Ahora me dejo llevar.

martes, 9 de diciembre de 2014

Cosas que pasan.

  la frontera se ha llenado de soldados bien pertrechados y armados hasta los dientes. Julio, con el hatillo al hombro y cara de circunstancias, se acerca hasta la misma línea de la frontera como cada tarde a la vuelta de su trabajo. El soldado apostado en la garita se echa el fusil a la espalda y se le acerca levantando su mano derecha.

                   - ¡Alto! ¿Dónde va usted?- Le grita el guardia al pobre campesino.

                   - No, si yo no voy a ninguna parte . . . Vuelvo.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Hay que mirar a todos los lados.

  La noche me había sorprendido en medio de ninguna parte y los ruidos nocturnos comenzaban a medrar mis escasas fuerzas. Miré en derredor escudriñando cualquier resguardo que se me ofreciera con la escasa luz que aún se me ofrecía a la vista. No muy lejos de donde me encontraba, un camino hacía su requiebro perdiéndose en la negrura, me envalentoné y corrí para situarme en ralo privilegio encima de una roca que hacía de testigo siguiendo un camino que se me antojaba de parada y posta.
    El frío pronto me tenía tan aterido que más pareciera un mimo descoyuntado que el hombre perdido en medio de la noche. El camino estaba muy limpio, llano y libre de empedrado así que más temprano que tarde alguien debería pasar junto a mi atalaya y entonces saltaría sobre el carromato y todos mis miedos se disiparían al ponerme a salvo. En ello estaba cuando los cascos de lo que intuía un caballo, se comenzaban a oír cada vez con más insistencia; me acuclillé para saltar en medio de la oscuridad, el frío y el mucho miedo que yo mismo me había metido en el cuerpo. Cuando intuí que el traqueteo del que provenía el ruido estaba bajo mi atalaya, salté a la aventura y lo único que encontré, y por ende a donde pude agarrarme, fue un rabo de un animal, tan grande como la coz que me atizó en plena nalga y, como estaba agarrado al rabo, la inercia hizo que mi cuerpo quedara de nuevo al alcance de tan certero pernil, así que, magullado allí donde la espalda pierde su razón de ser, me solté de la liana de hueso y carne para caer en el duro camino y casi perder el conocimiento.
   Para cuando me pude levantar, un carruaje se acercó con tanta rapidez que casi se me lleva por delante, eso sin incluir el latigazo que me arreó el cochero gritando algo parecido a que yo era un asaltador de caminos, y no se lo tengo en falta, pues las pintas que a estas alturas llevaba no eran, quizás, las más adecuadas para estar en medio de un camino.
  En vistas de mi éxito, me aparté del camino lo suficiente para que el próximo carro no se me llevara por delante, pero quedando a salto de mata por si pudiera cogerme a su parte de atrás sin ser visto. pues ya había comprobado que en la noche nadie iba a parar para auxiliar a un extraviado en medio de la oscuridad.
   Volvieron los ruidos de cascos y con ellos mis escozores allá donde me habían flagelado así que con sumo cuidado me aposté junto a la roca y, cuando hubo pasado el carromato, me situé detrás de él, pero también delante del perro que auxiliaba al cortejo y éste me dejó sin pantalones, amén del latigazo que me arreó el arriero pensando que estaba haciendo daño a su can, cosa que al final agradecí pues el dichoso hijo de perra me soltó para unirse en bendita comunión a su amo mientras les veía perderse por el camino.
   Magullado, dolorido y con el sentimiento de que todo iba a salirme mal esta noche, me enderecé como pude para poder seguir el dichoso camino que ya se me estaba atragantado, cual fue mi sorpresa al ver, junto al requiebro del camino, una posada con sus luces y todo. No la había visto porque no miré en esa dirección ni una sola vez, me obcequé con el camino y no advertí de otras posibles salidas. Una lágrima asomó por mi pupila junto a una sonrisa que se transformó en mueca de dolor cuando comencé mi peregrinaje a tan conmovedora visión para mis ojos.