Vereda abajo, por el camino
andando, perdí el sentido.
Deambulando sin destino
me encontré perdido.
Vi un soldado postrado
en cruz y abierto el pecho;
húmedos sus ojos nublados,
preguntando: "¿Es este mi lecho?".
¿Por quién lloras, soldado?
Por mi enemigo perecido.
¿Por quién lloras, enemigo?
Por mi hermano, está herido.
¿Por quién lloras, hermano?
Mi amigo, está muerto.
¿Por quién lloras, amigo?
Mi alma, ha fallecido.
¿Por quién lloras Padre mío?
Tu madre, te ha perdido.
¿Por quién lloras, tierra mía?
Vosotros me habéis afligido.
¿Por quién lloras Dios mío?
Mi carne, pecado ha cometido.
Vi un niño de color
que estaba deformado;
sus pupilas, de dolor,
lágrimas iban derramando.
¿Por qué sollozas, mi niño?
Hambre, vengo arrastrando.
¿Por qué sollozas, mi negrito?
Pan y alegría, mendigo.
¿Por qué sollozas, afligido?
Calor, que tengo frío.
¿Por qué sollozas, hijo de Dios?
Mi padre, se haya compungido.
¿Por qué sollozas, hermano mío?
En silencio, nos hemos perdido.
Vi a un hombre solitario
con faz de luz plenario.
Cabellos largos y barba tupida.
¿La tez? llena de calvario.
¿Qué haces aquí?
Y tú me lo preguntas.
¿Sabes donde estoy?
Al principio.
¿Al principio de qué?
De tu primer día.
¿Renaceré otra vez?
Todos los días.
¿Por qué me confundes?
Tú viniste a mí.
¿Puedes perdonarme?
Allí donde quieras estaré.
¿Por qué tu tristeza?
Compartida con la tuya.
¿Me quieres?
¿Quién, queriéndote,
ha querido más a quien?

















