Los acordes de la guitarra
vibran en la armonía
de unos dedos gráciles
que van arrancando,
de amores, una melodía.
La escucho para hacerla mía,
para recorrer tu cuerpo,
para sentir como vibras,
como cierras, esos tus ojos negros.
Descubrir como te dejas llevar
por la coplilla que tarareas,
con la memoria de tus recuerdos,
con nuestros abrazos y besos,
y esos encuentros de pasión
que fundida en nuestra piel
dejamos las partituras
grabadas en luz de plata
de esa, nuestra cómplice luna,
que se nos mete en la almohada
con su carita sonrosada.
acaba mi canción su tonada
casi rozando tu falda
para hacer juntos,
del deseo, una copla,
para ser, por nuestra guitarra,
en la eternidad recitada.