lunes, 20 de octubre de 2014

¡Cuidado con los cabreados!

   Estaba dispensando billetes de autobús cuando un hombre llegó corriendo como alma que lleva el diablo a la ventanilla, casi sin resuello, me preguntó por el autobús que iba al centro de la ciudad a lo que le contesté que ya había salido y que el siguiente tenía la salida en media hora. La reacción no se hizo esperar: "¡Otra vez se me ha escapado el autobús . . .¡ ¡Maldita sea! Ahora llegaré tarde otra vez . . . pero mañana, mañana no me vuelve a pasar. Mañana no se me escapa!" le oigo decir muy enfadado y pataleando. Y se marchó.
   Al día siguiente, un cuarto de hora antes de la salida del autobús, llegó el hombre muy sonriente y sacó su billete, me preguntó por el número del andén de salida, me pagó y, cuando se marchaba silbando y muy alegre, le dije: "Maestro, hoy no se le escapa, eh" el susodicho individuo giró su cabeza y dedicándome una sonrisa me dijo: "Le aseguro que no, hoy no".
   Pasado el tiempo dos chicas vinieron a comprar un par de billetes, pero no paraban de reír y no aclaraban bien el destino, así que les reprendí su aptitud, a lo que me respondieron: "Perdone pero es que nos ha hecho mucha gracia lo del autobús".
   
                             - ¿Lo del autobús  . . . qué ha pasado?- les pregunté con cierta inquietud.

                  - Pues un señor que ha echado clavos en el asfalto y ha reventado las ruedas al autobús mientras no para de decirle al chófer, que por cierto tiene un cabreo de padre y muy señor mío: "¡Ahora me dejas en tierra . . . si tienes cojones!"

4 comentarios:

  1. Sigo sonriendo con tus letras y te lo agradezco.
    Un abrazo en la noche.

    ResponderEliminar
  2. Los hay muy resolutivos, Paco. jajaja.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias tocayo, a mí se me ha pasado por la cabeza alguna que otra vez. Un abrazo y recuerdos para tu hijo y sus enseñanzas. -no me pierdo una-.

      Eliminar